Puerto Rico 27 enero 2022

Salud le sigue la pista al nuevo linaje de la variante ómicron del coronavirus

Además, la principal oficial de Epidemiología, Melissa Marzán, reveló que ómicron se convirtió en la variante predominante en Puerto Rico en solo tres semanas

El linaje descendiente de la variante ómicron de COVID-19, identificado como BA.2, no ha sido detectado en Puerto Rico, confirmó la doctora Melissa Marzán, principal oficial de Epidemiología del Departamento de Salud, aunque la agencia se mantiene atenta a los resultados de secuencia genómica que recibe como parte de su vigilancia.

“Hasta el momento, no tenemos detectado la BA.2 para Puerto Rico”, sostuvo ayer, miércoles, en entrevista con El Nuevo Día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó, a principios de esta semana, a la investigación científica de las características de BA.2, luego que se observara un aumento de ese linaje en diversos países, principalmente en Europa y Asia.

“El BA.2 ahora recobra atención internacional porque ya se ha detectado en India, Sudáfrica, Reino Unido y Dinamarca”, precisó Marzán.

La epidemióloga explicó que los datos preliminares apuntan a que BA.2 está enfrentando el linaje original de ómicron, “así que tiene capacidad de competir en términos de transmisión, por eso está ahora bajo monitoreo”.

Hasta ayer, Salud había recibido la confirmación de 972 secuenciaciones para ómicron, cuyas muestras se dividen en una con fecha de noviembre de 2021, 876 correspondientes a diciembre pasado y 95 hasta mediados de enero.

La BA.2, de hecho, no es el primer linaje que se observa de ómicron, y en Puerto Rico ya se ha detectado la presencia de tres, incluyendo el linaje BA.1.

Con los datos disponibles, el nuevo linaje se mantiene como uno bajo monitoreo, según clasificado por la OMS. Para que sea una variante de preocupación, explicó la doctora, los estudios tendrían que arrojar que tiene mayor capacidad de trasmisión versus ómicron original. Además, tendría que haber información preliminar de que tiene capacidad de evadir la protección de las vacunas, tratamientos o pruebas de diagnósticos.

“En la medida en que comience a aparecer evidencia de que impacta transmisión, diagnóstico, vacunas o tratamientos, ahí entonces se hará la reclasificación pertinente para que sea una variante de preocupación. En el momento, no lo es”, apuntó Marzán. “Más allá de saber que está compitiendo con la BA.1 y que está ganando terreno, no tenemos información en este momento de que sea más trasmisible, por ejemplo”, añadió.

Será importante observar que información se recopila durante las próximas dos semanas. La epidemióloga aseguró que Salud vigila de cerca el desarrollo y mantiene activa su vigilancia genómica, incluyendo la realización de pruebas aleatorias en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, para secuencia genómica. La agencia espera actualmente por los resultados de 500 muestras adicionales correspondientes a las primeras tres semanas de enero.

No hay rastros de delta en enero

En cuanto a la presencia de variantes en la isla, Marzán indicó que la totalidad de los resultados correspondientes a enero son de ómicron. Estos datos confirman que la variante delta, que era la predominante hasta antes del repunte más reciente, fue desplazada por ómicron de forma abrumadora y rápida.

“Si nos dejamos llevar por los datos de Puerto Rico específicamente, detectamos, para finales de noviembre, la primera muestra de ómicron. Para el 18 de diciembre, el 76% de la circulación era ómciron y ya la última semana de diciembre era el 99%, así que estamos hablando de que en un período de tres semanas se convirtió en la variante predominante”, manifestó.

Sobre el brutal repunte de contagios que provocó ómicron entre diciembre y enero, la epidemióloga reiteró que la isla todavía se encuentra bajo un nivel de transmisión alto, con un promedio de 3,000 positivos diarios y un aumento, todavía, en el indicador epidemiológico de mortalidad.

La tendencia, sin embargo, se ha mantenido consistente hacia la disminución de casos y hospitalizaciones. La meta a corto plazo es bajar del nivel de transmisión alto (rojo) al sustancial (anaranjado).

“Eso implica que tenemos que tener unos 450 casos en promedio diarios en Puerto Rico, así que todavía nos queda camino por recorrer para poder llegar a esa primera meta a corto plazo”, subrayó.

El primer caso de ómicron en la isla fue confirmado el 13 de diciembre, en una persona residente de la región de Caguas que viajó a Florida. El 16 de diciembre, se confirmaron dos casos adicionales, incluyendo una muestra que fue tomada el 29 de noviembre. Es decir, solo tres días después de que la OMS calificara ómicron como una variante de preocupación.

De acuerdo con un reporte de The Associated Press, desde mediados de noviembre más de 30 países han notificado casi 15,000 secuencias genómicas de BA.2 a la plataforma mundial GISAID, que permite compartir datos sobre el coronavirus. Hasta el martes por la mañana, 96 de esos casos secuenciados procedían de Estados Unidos.

“Hasta el momento, no hemos visto que empiece a ganar terreno” en Estados Unidos, dijo el doctor Wesley Long, patólogo del hospital Houston Methodist de Texas, que ha identificado tres casos de BA.2.

La mutación parece mucho más común en Asia y Europa. En Dinamarca, representaba el 45% de todos los casos de COVID-19 a mediados de enero, frente al 20% de las dos semanas anteriores, según el Statens Serum Institut, adscrito al Ministerio de Salud danés.

“Las investigaciones sobre las características de BA.2, incluidas las propiedades de escape inmunitario y la virulencia, deben priorizarse de forma independiente (y comparativa) a BA.1″, notificó la OMS a principios de esta semana a través de su portal cibernético.

Fuente: elnuevodia.com

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