Salud 04 junio 2020

Integrantes del task force médico del gobierno afirman consenso en nuevo rol

Aseguran que estarán pendientes si les piden su ayuda o si ocurriera un repunte de contagios de COVID-19 en el país

Cuatro de los 20 integrantes del grupo de médicos que asesoraba al gobierno en la contención del COVID-19 anunciaron ayer que ya no le rendirán más informes a la gobernadora Wanda Vázquez Garced con sus recomendaciones sobre cómo responder a la pandemia.

Aunque los médicos aseguraron que el cambio de rol responde al consenso del grupo, advirtieron que se mantendrán al alcance de una llamada o un correo electrónico si la primera ejecutiva necesitara su ayuda, si ocurre un despunte de casos o la salud del pueblo requiere de su acción.

“Hay mucha gente preocupada porque nos vamos, pero no, entramos en un rol diferente. Si llaman mañana, vamos a estar ahí. Hemos sido un grupo bien unido y seguiremos colaborando. Que el pueblo sepa que no los estamos abandonando”, reiteró el neumólogo Luis Torrellas.

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El lunes, la gobernadora anunció que el “task force” tendrá un rol “menos activo”.

De acuerdo con la doctora Karen Martínez, el fin del organismo era preparar al gobierno para enfrentar la pandemia. En el camino, dijo, los miembros del grupo revisaron literatura del virus, compartieron conocimientos sobre la enfermedad y crearon protocolos, entre otras labores.

“Puerto Rico está entrando a otra fase. Hay que aprender a vivir a largo plazo con este virus. Somos clínicos y tenemos oficinas y pacientes (que atender)”, indicó Martínez, quien insistió en que el rol del grupo evolucionó.

Según el doctor Humberto Guiot, cuando el grupo fue nombrado, el 19 de marzo, se hizo en “un momento de transición”, cuando se desconocía el rumbo que iba a tomar el virus en el país y “el panorama que pintaban era escalofriante”.

“Ya sabemos lo que ocurrió en Puerto Rico en esta fase de la pandemia. Ya hay un secretario y una subsecretaria de Salud y se nombró un epidemiólogo en su momento. Los planes (de reapertura) ya están diseñados”, dijo el infectólogo, quien comentó que el grupo solo ha tenido una renuncia (doctor José Camuñas).

Guiot aseguró que el grupo se mantendrá atento a las hospitalizaciones asociadas al COVID-19, así como al uso de respiradores mecánicos y de tratamiento de cuidado intensivo de pacientes del virus.

“Si hay un rebote (de contagios), hay que volver a la fase anterior”, reiteró el infectólogo, aunque resaltó la cooperación ciudadana que ha habido en “seguir instrucciones” para mantener el distanciamiento social y el uso de mascarillas.

Según Torrellas, es meritorio recordar que Puerto Rico fue la primera jurisdicción -dentro del territorio de EE.UU.- en implantar un toque de queda y en disponer el uso obligatorio de mascarillas.

Mientras tanto, el doctor Jorge Santana resaltó la importancia de las alianzas que se crearon y fomentaron durante el trabajo en equipo que se realizó entre la academia y el gobierno, así como en el desarrollo de políticas públicas y de salud pública.

“Esa es un área muy gris que muchas veces se presta para politiquerías”, dijo.

Sobre las diferencias que surgieron luego que la gobernadora no acatara todas sus recomendaciones para la reapertura del país, Guiot reconoció que una de las que más llamó la atención fue la de los centros comerciales, pues en su informe, los médicos no señalaban estos lugares dentro de los que podrían reanudar operaciones aún.

“Nuestras recomendaciones fueron a nivel científico. Sabíamos que había otras consideraciones que se tenían que tomar en cuenta”, dijo Guiot, quien comentó que algunas de sus sugerencias coincidían con las de expertos del sector económico.

Santana recordó que, además del grupo asesor médico, había otros expertos que también le emitían recomendaciones a la gobernadora en otras áreas, como la económica, la religiosa y la de trabajo social.

“Ella, con sus asesores, tomó sus decisiones. Eso no motivó en nosotros enojo, no es que nos llevamos el bate y la bola”, dijo el infectólogo.

Según Santana, aún hay desconocimiento y preocupación con el virus por ser una enfermedad nueva y porque, hasta ahora, su baja prevalencia advierte que falta mucho para que haya inmunidad colectiva o exposición al virus en la población. Además, comentó que una vacuna suele tardar de un año a un año y medio y que se desconoce si las que se están desarrollando ofrecerán protección contra el virus o no.

El infectólogo opinó que este fin de semana es crucial para saber si la segunda fase de la reapertura del país provocó un repunte de casos.

Mientras, Guiot advirtió que la posición de epidemiólogo del Estado debe ocuparse para facilitar la entrada de datos y darle continuidad al rastreo de casos para poder tomar decisiones informadas.

“A largo plazo, hay que estudiar la prevalencia en la población; y si hay un repunte, estudiarlo”, concluyó.

Fuente: elnuevodia.com

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