Salud 26 julio 2021

Nueva etapa de la pandemia: la amenaza de la variante Delta y la vacuna como cura

El ritmo de las inoculaciones se ha reducido desde abril, pero puede mejorar

La expectativa del Instituto de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos era que, cuando el 50% de la población estuviera inmunizada contra el COVID-19, se podría apreciar cómo la inoculación masiva detiene el ritmo de los contagios.

“Vemos cómo hay un repunte, un aumento en los casos y en las hospitalizaciones, y la gran mayoría son por pacientes que no están vacunados”, advirtió, por su parte, el jefe de Salud.

Los tres antídotos que se ofrecen en Puerto Rico -Pfizer, Moderna y Janssen- proveen protección contra la variante. La estrategia en la isla es reimpulsar la vacunación de modo que el repunte con la variante Delta no sea muy intenso. Datos de Salud del viernes apuntaban que los grupos de edad menos vacunados son los menores de 12 a 15 años -el 51.8% no estaba inoculado o tenía las dosis incompletas- y los de 16 a 19 años -el 55.7%-.

La nueva exigencia de vacunas contra el COVID-19 para los estudiantes de las escuelas públicas, privadas y universidades podría cambiar esto. Las vacunaciones han perdido un poco el intenso ritmo que cobraron la primera mitad del año. El 8 de abril fue el punto pico de puyazos. Ese día, se administraron 59,260 dosis. El pasado martes, puyaron a 4,416.

“La principal preocupación es que vamos a tener casos prevenibles, hospitalizaciones y, tristemente, muertes entre los no vacunados”, expresó Walensky durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.

La inmunidad de rebaño retrasada: la variante Delta eleva el porcentaje de vacunados que se necesita

Para saber cuánta población con anticuerpos se necesita para que haya inmunidad comunitaria o de rebaño, los científicos consideran, entre otras cosas, cuán contagioso es el virus o la bacteria.

En el caso de la versión original del COVID-19, se calculó que una persona infectada, en promedio, contagiaba a 2.5 individuos. Directivos en el Reino Unido han informado que la variante Delta, que está provocando la nueva oleada de contagios en el mundo, es alrededor de 40% más transmisible. No es el único estimado. Otros varían. Pero, si ese fuera el certero, implicaría que un infectado, en promedio, puede contagiar a 3.5 personas. La vacunación, en gran medida, evita que ese nivel de infecciones se materialice.

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Los estimados iniciales sugerían que, para alcanzar la inmunidad de rebaño, se necesitaba que entre el 60% y 70% de la población tuviera protección contra la enfermedad. De este modo, en teoría, los niveles de transmisión se reducirían tanto que los inoculados estarían protegidos indirectamente por la inmunidad de sus pares.

La variante Delta, al ser más contagiosa, obliga a que se necesite un porcentaje más alto de la población para alcanzar la inmunidad de rebaño. El infectólogo Anthony Fauci, asesor de la Casa Blanca, ha estimado que, tal vez, se necesite llegar hasta el 90% de la población inoculada para que los contagios bajen a tal punto que se entienda que existe una inmunidad comunitaria.

“Ha habido insistencia de la población para saber cuándo llegaríamos a la inmunidad de rebaño. La inmunidad, la vamos a tener en la medida en que no haya casos. Y, en ese sentido, nosotros vamos a seguir trabajando. La meta del presidente de EE.UU. era llegar al 70%. Lo que estamos diciendo es que se cumplió con esa meta. Que estamos nueve (con mayor porción de la población vacunada) a nivel mundial. Puerto Rico lo está haciendo bien. La meta mía es llegar al 100% de la población hábil para vacunarse”, expresó el secretario de Salud de la isla, Carlos Mellado.

¿Se necesitan más dosis?: los manufactureros de las vacunas trabajan hace meses con los refuerzos

Horas después de que la farmacéutica Pfizer informara que pediría que se avalen refuerzos para la vacuna que fabrican contra el COVID-19, las dos principales agencias reguladoras en EE.UU. descartaron públicamente que estas nuevas dosis sean necesarias.

“Las personas que están completamente vacunadas no necesitan refuerzos en este momento. La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos), los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) están involucrados en un proceso riguroso basado en la ciencia para considerar si un refuerzo podría ser necesario o cuándo (podría necesitarse)”, lee una declaración conjunta de las entidades gubernamentales.

La principal oficial médico de Salud en la isla, Iris Carona, explicó que se trata de un tema que ha estado atendiendo el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización de los Estados Unidos. Manifestó, por ejemplo, que entre las consideraciones que podrían estar evaluando, está recomendar una tercera dosis para los pacientes inmunosuprimidos, que son quienes tienen una condición que reduce la capacidad de luchar contra las infecciones y enfermedades en general.

Las vacunas contra el COVID-19 reducen sustancialmente la probabilidad de que una persona se contagie con la enfermedad. Sin embargo, han surgido muchos casos de vacunados que se han infectado. Ayer, el Departamento de Salud colocó esa cifra en 2,570 (0.1%). La mitad de los vacunados infectados son pacientes inmunodebilitados.

Las vacunas que se usan en EE.UU., fabricadas por Pfizer, Moderna y Janssen, tienen altos índices de efectividad contra las nuevas variantes del COVID-19. Algunas de estas farmacéuticas han anunciado, sin embargo, que trabajan refuerzos que combatan mejor las nuevas variaciones de la enfermedad. Se estima, por ejemplo, que la vacuna de AstraZeneca, que no se usa en Puerto Rico, es menos eficiente contra la variante Beta, descubierta en Sudáfrica.

Biden: “Están matando gente”

Primero, el cirujano general de EE.UU., Vivek Murthy, emitió una advertencia en la que fundamentaba que las redes sociales, con la desinformación que contienen, se habían convertido en un riesgo a la salud. Días después, el presidente Joe Biden declaró que las redes sociales “están matando gente”. La expresión generó una defensa de Facebook y, posteriormente, el mandatario aclararía que se refería a la desinformación en las redes sociales, y no a las plataformas en sí mismas.

“La desinformación sobre las vacunas es más frecuente en las redes sociales”, reafirmó Iris Cardona, la principal oficial médico de Salud en la isla.

La funcionaria indicó que las interrogantes más comunes que han identificado están asociadas “a la seguridad y eficacia de la vacuna”.

“Las personas preguntan frecuentemente sobre los efectos secundarios o eventos adversos relacionados a la vacuna. Algunas personas con condiciones médicas quieren saber si hay alguna contraindicación o precaución para vacunarse. En cuanto a la eficacia, quieren saber si alguna vacuna es mejor que otra”, dijo.

“En respuesta, a las personas se les explica que estas vacunas han pasado por un proceso de evaluación por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) que evalúa tanto la seguridad como la eficacia, y fueron aprobadas como uso de emergencia porque la información sometida demostró que estas vacunas son seguras y eficaces”, sostuvo.

Luego de esa evaluación, hay un Comité de Prácticas de Inmunización del CDC que hace unas recomendaciones clínicas para implementar dicha vacunación.

“Sobre la eficacia de las vacunas, está demostrado que todas previenen hospitalización y muerte por el COVID-19”, expresó la funcionaria.

Tras vacuna, con o sin mascarilla: la recomendación cambia dependiendo del tipo de lugar y las personas que estén ocupando el espacio

La principal oficial médico de Salud, Iris Cardona, explicó que todavía no se sabe cuánto dura la protección que provee la vacunación contra el COVID-19. Se presume, sin embargo, que debe durar igual o más tiempo que los anticuerpos que desarrolla una persona que sobrevivió a la enfermedad.

Estas vacunas trabajan reduciendo la probabilidad de contagio o de desarrollar un panorama clínico de gravedad en caso de que la persona se infecte con el virus.

“La persona vacunada tiene menos riesgo de infectarse y desarrollar síntomas que la persona no vacunada”, expresó Cardona.

En caso de que se enferme, podría sentir lo mismo que el resto de los pacientes con COVID-19, pero es mucho menos probable que terminen en un hospital. “Esto quiere decir que las manifestaciones de la infección tienden a ser menos severas”, manifestó.

Los vacunados también proveen protección indirecta a los no vacunados en el hogar o trabajo, pues es menos probable que se infecten por contacto con ellos.

“Tanto las personas vacunadas como no vacunadas deben continuar tomando las precauciones, como lavado de manos, distanciamiento y uso de mascarilla, como lo recomienda el Centro para el Control de Enfermedades (CDC). Estas precauciones toman mayor importancia si alguna de las personas que viven en el hogar es una persona inmunosuprimida”, expresó la funcionaria.

Además del hogar, el único escenario interior donde las guías de Salud no necesariamente recomiendan el uso de mascarilla es aquel en que las personas están distanciadas más allá de los seis pies o en donde todos están vacunados.

Los espacios abiertos, con amplia circulación de aire, tienden a ser donde menos contagios ocurren, al evitarse la concentración de pequeñas partículas con el virus en el aire.

Fuente: elnuevodia.com

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