Puerto Rico 29 noviembre 2021

Se exacerban las condiciones de salud mental en Puerto Rico

Especialistas analizan los principales estresores que impactan a la población en la Isla

Las medidas de austeridad por la quiebra en el gobierno de Puerto Rico, la incertidumbre generada por el posible recorte a las pensiones y los problemas en el sistema público de enseñanza —a causa del retraso en la reparación de escuelas—, forman parte de los estresores que inciden en la crisis de salud mental que se ha agravado en la Isla, según los especialistas consultados.

A estos estresores se añade la situación de la seguridad en el País, el alza en la criminalidad y la experiencia de los últimos cuatro años con los huracanes, terremotos y la pandemia de covid-19.

El psiquiatra del Hospital Panamericano, Ángel Martínez, destacó que existe una relación entre las situaciones de índole social y política —como las recientes protestas en contra del Plan de Ajuste de la Deuda y los recortes a la Universidad de Puerto Rico (UPR)— y la salud mental de las personas.

“A nivel individual, tenemos personas que ven al gobierno como un ente paternalista que tiene la responsabilidad de ayudarlos a su bienestar. Cuando estas personas ven que esto no ocurre, pueden entrar en conflicto con sus emociones y desarrollar ansiedad y otros problemas”, explicó el salubrista en declaraciones a EL VOCERO.

Martínez destacó que en los pasados años Puerto Rico ha estado expuesto a múltiples traumas consecutivos, incluyendo el impacto de los huracanes Irma y María en 2017, la actividad sísmica que estremeció al País durante la primera mitad del 2020 y la pandemia de covid-19.

“El ser humano tiene una capacidad increíble de sobreponerse al estrés, pero en este caso no le ha dado tiempo para sobreponerse a las situaciones que tienen, porque cuando lidian con una aparece otra y —en el caso específico de los desastres naturales— las secuelas de su impacto han sido a largo plazo”, agregó el galeno.

En el caso específico de la crisis sanitaria provocada por la propagación de la enfermedad del covid-19, Martínez señaló que la pandemia afectó con mayor fuerza a las personas de menos recursos económicos, lo que entiende ha provocado un incremento en trastornos de depresión, ansiedad, abuso de alcohol o sustancias controladas, debido a la pérdida del empleo o la disminución sustancial en los ingresos.

“Las políticas públicas implementadas por el gobierno también pueden incidir en intensificar la situación cuando no se toma en cuenta las poblaciones susceptibles a los problemas de salud mental, como pueden ser aquellas que no tienen un hogar seguro”, añadió.

Por su parte, la expresidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Karitzia Baerga Santini, sostuvo que estos factores sociales han provocado que las familias se sientan más presionadas y tengan menos tolerancia, lo que se ve reflejado en los casos de maltrato contra menores, adultos mayores y entre parejas.

“Es como un caldo de cultivo donde los factores que inciden en la salud mental de la población se siguen uniendo, incluyendo el asunto económico, el cual la gente piensa que eso no tiene que ver con salud mental, pero la realidad es que sí. Hay muchísimos estudios en otros países que dicen que las medidas de austeridad llevan a una mayor cantidad de suicidios y un incremento en otros tipos de problema de esta índole”, señaló la sicóloga clínica.

Baerga Santini señaló que un estudio presentado a principios de 2021 reveló que el 39% de las personas experimentan síntomas de ansiedad catalogados como severos o moderados, mientras que el 23% tiene síntomas depresivos de índole severa a moderada.

Impacto en personas sin hogar

La directora clínica del Hospital Panamericano, Carmen Jiménez, destacó que la institución ha visto un incremento marcado de personas sin hogar que han llegado a sus centros con múltiples situaciones.

“Lo que estamos recibiendo ahora mucho, son personas sin hogar con múltiples problemas de uso de sustancias, específicamente opioides y marihuana sintética”, detalló Jiménez, quien puntualizó además que “la mezcla de medicamentos con alcohol ahora está bastante fuerte”.

Entre enero y septiembre de 2021, el Hospital Panamericano registró 5,928 admisiones que requirieron hospitalización aguda y otras 2,458 para hospitalización parcial.

Evitar que este paciente se convierta en una admisión recurrente en las instituciones de salud mental requiere de alianzas entre agencias gubernamentales, el sector privado y entidades de base comunitaria, destacó Jiménez.

“En estos momentos tenemos que unir esfuerzos en comunidad porque los recursos son bastante limitados. Muchos de los albergues o centros que brindan las necesidades básicas a estas personas (sin hogar) están a su capacidad máxima o no pueden ofrecer al paciente lo que necesita para evitar que se desvíe y recaiga al enfrentar a su estresor o se quede sin medicinas”, mencionó.

La situación es similar en el Hospital San Juan Capestrano, donde de acuerdo con su director médico, William Lugo, se ha registrado “un aumento en la cantidad de evaluaciones”.

“Una de las áreas que no se habla mucho dentro de Puerto Rico en cuanto a la salud mental e inciden en estos casos de violencia y suicidios es la falta de acceso a los servicios de salud mental. Aunque en la Isla existen varios hospitales y bastantes clínicas para servicios ambulatorios, cuando vemos el macro completo, Puerto Rico carece de unidades intermedias”, destacó.

Lugo mencionó que aunque a nivel de Puerto Rico se brinda servicio de hospitalización parcial e intensivos ambulatorios, las compañías de seguros de salud solo aprueban tratamientos de este tipo para periodos de cinco a siete días, lo que representa una fracción del periodo autorizado en otras jurisdicciones de Estados Unidos, que oscila de 14 a 30 días.

Clave la educación

Para los salubristas, entre las agencias que podrían tener un rol protagónico en las alianzas para ayudar a contener la crisis de salud mental en el País, se encuentran los departamentos de Educación, Vivienda y la Policía.

Baerga Santini sostuvo que es necesario crear estrategias educativas para adiestrar a los sectores poblacionales con las herramientas básicas que les permitan identificar señales de problemas mentales y romper con el estigma social.

“Para brindar primeros auxilios sicológicos no tengo que ser un experto, lo que necesito es que me adiestren y me dejen saber dónde puedo buscar ayuda, identificar cuál es la mejor manera de intervenir y cómo escuchar, que muchas veces es lo que necesita la persona, que la escuchen y la acompañen en estos procesos”, sostuvo.

La sicóloga clínica también ve posible que se brinde educación en salud mental en los planteles escolares, donde ya se han realizado talleres para que los educadores y otros trabajadores puedan identificar señales de trauma.

“Podemos llevar este tipo de educación a los estudiantes de manera transversal —como se quiere hacer con la educación de perspectiva de género— de manera que se incluyan los distintos temas”, abundó.

El psiquiatra acentuó que la mejor herramienta para enfrentar los problemas de salud mental es la prevención.

“A veces limitamos la salud mental a recibir un tratamiento, pero también podemos fomentar las cosas que previenen que las personas enfrenten una condición grave, como las actividades que llenan de propósito al individuo, como las artes, el teatro, la religión y el deporte”, subrayó Martínez.

El médico expresó también la necesidad de fomentar programas de autocuidado, al tiempo que opinó que las compañías de planes médicos deben “ponerse creativas” para establecer colaboraciones con la comunidad médica y alcanzar así a toda la población.

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