26 febrero 2020

Secuelas del terremoto agravan la pobreza

Estiman que es una incógnita el tiempo que le tomará a las comunidades del suroeste recuperarse de este problema social

Antes de que el vaivén de la tierra derrumbara sus casas, dejando a su paso paredes destruidas y escombros, muchas familias en el suroeste ya vivían en situación de pobreza, pero es probable que con los terremotos recientes se haya exacerbado la precariedad, afirmaron expertos en desigualdad social.

En entrevista con EL VOCERO, economistas y sociólogos coincidieron en que hacen faltan más medidas para erradicar la pobreza, pero dejan como una incógnita el tiempo que tomará a las comunidades recuperarse por completo.

“El tiempo realmente es una incógnita porque eso va a depender de muchos factores, entre ellos cuán ágil sea el gobierno para poner en marcha las distintas propuestas: unas que tienen que ver con la recuperación física y otras que tienen que ver con la recuperación económica y social”, expresó la socióloga Linda Colón Reyes, experta en temas de pobreza y desigualdad social, en entrevista con EL VOCERO.

En términos de posibilidades, planteó que estos municipios estaban casi todos entre un 50% a un 60% de tasa de pobreza. “Eso ha sido así durante los últimos 50 años porque son municipios que han quedado totalmente rezagados y no creo que eso vaya a cambiar mucho en los próximos años a menos que se cree un plan estratégico de cambio para estas áreas, cosa que no veo que está pasando”, mencionó.

Colón Reyes dijo que lo menos que espera en términos de futuro, es que se estabilicen las condiciones a como estaban previo a los terremotos, aunque reconoció que “no estaban nada bien”. En ese aspecto, afirmó que lo único que podría incidir en que baje la pobreza es la inmigración intensa que está habiendo, “que no es porque haya bajado, sino porque la gente se fue”.

Asimismo, dijo que se debe analizar con detenimiento cómo se reparten los fondos federales asignados para atender la recuperación de las comunidades afectadas y qué proporción de este dinero llega de verdad a la gente.

“Si en el camino hay asesores, abogados, firmas de planificación, firmas de supervisión, firmas de construcción —que en su mayoría son extranjeras—, pues estos fondos son una especie de puerta giratoria: entran por un lado y salen por el otro. Y lo que queda en manos de la gente que está en condiciones de pobreza, pues tiende a ser a veces un 15%, un 25% y el resto del dinero vuelve de nuevo a los Estados Unidos”, abundó.

En un boletín del Centro de Información Censal (CIC) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey y que fue publicado en enero pasado, se abordó el perfil socioeconómico de las personas que viven en los municipios más afectados por el terremoto: Guánica, Guayanilla, Peñuelas, Ponce y Yauco, según los datos de la Encuesta de la Comunidad de Puerto Rico (ECPR) de 2013-2017.

Según este boletín, la tasa de pobreza en estos municipios se desglosa de la siguiente manera: Guánica (65.1%), Guayanilla (55.8%), Peñuelas (57.3%), Ponce (51.6%) y Yauco (50.4%). “Es probable que tanto el huracán María como los terremotos hayan exacerbado la precariedad”, expresó el director del CIC y economista, José Caraballo Cueto, en el boletín.

En entrevista con EL VOCERO, Caraballo planteó ayer que cuando se suma el impacto de los terremotos y el huracán María, se observa que hay personas que están viviendo en “una miseria realmente más allá de pobreza”.

De hecho, el Apéndice Estadístico del Informe Económico al Gobernador de 2018, establece que el salario promedio en ese año fiscal era de $24,563.

“Desde antes de los terremotos y de María, la mayoría de las personas que viven en estos municipios son pobres. Eso es lo que tienen en común, siendo Guánica el municipio más pobre de la región, el más pobre de Puerto Rico y el más pobre prácticamente de todo el territorio que tiene Estados Unidos”, precisó Caraballo Cueto, en entrevista con este medio.

A juicio de Caraballo, se necesita una combinación de factores para que los residentes del suroeste puedan superar la pobreza. A corto plazo, dijo que hay que resolver los problemas de vivienda y de educación, que permita que estas personas puedan progresar en la vida. A mediano plazo, planteó que hay que establecer un modelo económico, una reforma agraria y desarrollar el turismo.

En precario los menores

El Indice de Bienestar de la Niñez y la Juventud —publicado por el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ)— refleja que el 57.8% de los menores de 18 años viven bajo el nivel de pobreza. Mientras que el 37% vive en pobreza extrema con ingresos anuales rondando los $3,900. Estas estadísticas comprenden los años 2013 a 2017.

Las cifras de los menores viviendo bajo el nivel de pobreza en los municipios afectados por los sismos son realmente alarmantes: Guánica (82.8%), Guayanilla (69.1%), Peñuelas (69.0%), Ponce (69.3%) y Yauco (58.2%).

De acuerdo al estudio ‘Un futuro de pobreza infantil en Puerto Rico: cuánto nos cuesta y qué podemos hacer’, elaborado por el IDJ, el costo de la pobreza infantil es $4,418 millones anuales. Este análisis establece que una agenda anti pobreza podría reducir la pobreza infantil de 58% a 49% en tres años, y a 37% en diez años. Para atender la pobreza infantil, según el estudio, se requeriría una inversión máxima de $2,700 millones anuales, por diez años.

En el comunicado de prensa difundido en enero, la economista y directora de investigación y de política pública del IDJ, María Enchautegui, precisó que “reducir la pobreza infantil cuesta, pero más nos cuesta no hacer nada”.

Además, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para salir de la pobreza un niño tendrá que esperar cinco generaciones en Estados Unidos, dos en Dinamarca y tres en Finlandia.

Fuente: elvocero.com

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