Esta práctica continuada por parte de policías o militares se ha denunciado por más de una década, y afecta a todo el transporte de carga, además de autos particulares y buses de pasajeros.
La matraca policial, un obstáculo al transporte de alimentos en Venezuela
Una inspección de rutina: el motivo es el mismo en cada retén que para a Ender Gómez en los 900 km de ruta hasta Caracas. Es un martirio para este y otros productores agrícolas venezolanos, que denuncian ser blanco de extorsión policial.
Ender parte cada semana en su camión desde La Grita, estado Táchira, fronterizo con Colombia, hasta la capital venezolana cargado con 20 toneladas de hortalizas y frutas.
En el camino le esperan carreteras en mal estado, escasez de combustible –aún crítica sobre todo en provincia– y decenas de puestos policiales, que sabe pueden detenerlo por horas para revisar su carga y documentos con la finalidad, asegura, de obtener un soborno.