Hace 12 días que “Delia” se encuentra de visita en Florida, pero su viaje está lejos de ser placentero: esta madre caraqueña se vio forzada a vender su auto, sacar boleto de avión y utilizar la cantidad de dólares aprobada por el gobierno venezolano para pagar la universidad de su hija en Estados Unidos.
“Esto es una crisis humanitaria muy grande. Los padres estamos sufriendo por esto, no nos dan la oportunidad de ayudar a nuestros hijos”, dijo Delia, quien pidió identificarla solo por su primer nombre por miedo a represalias cuando regrese el jueves a Caracas. “Mi hija tiene ocho meses sin recibir divisas. Estamos vendiendo nuestras cosas para poder cubrir los gastos”.
El colapso económico de la “revolución bolivariana” se ha cobrado nuevas víctimas: los estudiantes venezolanos en el exterior.
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