30 enero 2020

Vigilantes en El Faro a la entrada de mar

Desde el terremoto las aguas continúan en los patios de las casas

GUAYANILLA — El drástico aumento en el nivel del mar se agudizó en la comunidad El Faro tras el terremoto de magnitud 6.4 de principios de enero y mantiene preocupados a los residentes de la zona, quienes han optado por trasladarse a refugios porque sus casas también sufrieron daños causados por el agua.

La estrecha calle principal de El Faro dirige hasta las últimas residencias del barrio cuyos patios —en algunos casos— se encuentran bajo el agua, o cerca de la orilla del mar. Otras casas cercanas, no obstante, aún tienen agua estancada en sus predios que se ha ido secando lentamente desde el 7 de enero. Sin embargo, la marea no se detiene y la orilla —que antes era el estacionamiento de bañistas y espacio para pescadores— ahora le pertenece al mar.

Wilfredo Echevarría, de 62 años y residente de Peñuelas, llegó ayer hasta una de las residencias, propiedad de su hermano Carlos, de 64 años, para verificar que todo estuviese bien. Su hermano se encontraba visitando a familiares en Estados Unidos al momento del sismo y desde entonces ha permanecido allá para evitar sentirse nervioso.

“Yo tenía casa aquí (en El Faro) y aunque vivo en Peñuelas, siempre estoy aquí porque vengo a visitar a mi hermano. El mar llegó hasta acá (hasta la casa) y siguieron los temblores. Gracias a Dios que yo no estaba aquí. El mar se ha retirado un poco, pero no en su totalidad”, manifestó Wilfredo.

Dijo que hasta el momento los residentes no han recibido explicación científica a lo que sucede. “A veces dicen tantos comentarios... unos dicen que están tirando unas tuberías por debajo de la tierra y otros que es algo natural”, indicó.

Estimó que la comunidad tiene más de 60 residencias, aunque las afectadas por el agua suman cinco. “La residencia de mi hermano está revuelta, los abanicos y la nevera está movida. El temblor aquí se sintió bastante fuerte y no sé cuánto fue que llegó a subir el nivel del mar, pero cuando vine después el agua estaba aquí en el patio de la residencia”, relató.

“Esto es algo que nunca había visto. Es peor que un huracán, que uno sabe por dónde viene, pero con esto (de los temblores) no se sabe”, abundó Wilfredo.

EL VOCERO contactó a su hermano Carlos, y desde Maryland también explicó que muchas de las casas de El Faro están bajo el agua tras el sismo. “Cuando hay vaguadas y llueve mucho pues más o menos se inunda, pero esta vez me enviaron vídeo y el mar llegó hasta el portón de mi casa, como a cuatro o cinco pies”, indicó.

La casa de Carlos tiene partes de cemento y otras de madera, y presenta grietas en el área del baño y en la verja. “Mi plan es reclamarle a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y verificar la casa bien por los daños. Después de eso, buscar unos medicamentos de los nervios para resolver unas situaciones que yo tengo”, precisó.

Mientras que Robin Oliveras, de 53 años y residente de El Faro desde hace 20 años, explicó que muchos de sus vecinos han optado por refugiarse.

“No es normal que el mar entre así... ni cuando María se inundó mi casa. Muchos se han quedado aquí y otros regresan por el día y hacen sus labores, luego vuelven a sus refugios, los cuales en su mayoría no son los oficiales”, observó.

La casa de Oliveras no es de las últimas del barrio, pero el mar también entró en ella el día del terremoto.

Lo que dicen los expertos

Miguel Canals, exguardabosque de la Reserva Natural del Bosque Seco de Guánica, dijo que fue al lugar a pocos días del sismo y que lo visitaría hoy nuevamente para analizar el comportamiento de la marea porque hay varias teorías.

“Se sabe que el satélite de la NASA detectó un hundimiento por el área de Ponce cerca del Holiday Inn de cinco pulgadas por el terremoto y eso es mucho. Entonces cuando fui allá, una de las teorías es que ese hundimiento ocurrió mucho más allá hasta el barrio Indios y El Faro en Guayanilla. Lo que pasa es que cuando fui estaba en marea alta y no en baja, lo cual dificulta la investigación”, señaló.

Por su parte, el ambientalista Juan Rosario se mostró sorprendido con la situación y explicó que si el agua que llega hasta las casas está al mismo nivel del mar, “lo que pudo haber ocurrido es que el terreno cedió”.

Fuente: elvocero.com

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