Los pasajeros del Boeing 737 vivieron momentos de caos y terror debido a las sacudidas; se desplegaron las mascarillas de oxígeno y se abrieron los compartimientos superiores en la cabina, arrojando su contenido.
Las autoridades dijeron que todos los ocupantes resultaron ilesos el viernes en la noche; subieron a las alas y esperaron a que los rescataran. Únicamente un bebé de tres meses de edad fue hospitalizado como manera preventiva.
“Creo que es un milagro”, dijo el capitán Michael Connor, comandante en jefe de la base, horas después del incidente. “Podríamos estar hablando de una historia completamente distinta”.