No hace mucho, en la barriada de La Güinera, una de las zonas más pobres de La Habana, fue encontrado el cadáver de un hombre de unos 50 años de edad. Según comentan los vecinos del lugar, el cuerpo, parcialmente desnudo, había sido abandonado al fondo de su casa, en un hierbazal cercano a las Ocho Vías. Exhibía marcas de extrema violencia en la cabeza y los brazos. De voz de algunos testigos del hallazgo, también pudimos conocer que se trataba de un tal Yoyi, un hombre muy conocido en los barrios colindantes por dedicarse a la venta de ropas que él mismo importaba desde Ecuador.
Crímenes de odio en Cuba: ¿quiénes responden?
Una buena parte de la población muestra una preocupante indiferencia frente a los crímenes de odio por la orientación sexual.
Debido al nivel adquisitivo de la víctima, se comenta que la muerte pudo ser consecuencia de un asalto sólo "para robarle", sin embargo, según declaraciones de una vecina muy cercana a Yoyi, en la casa no faltaba nada. Junto a este detalle hay otro que llama aún más la atención: el asesinato no ha causado ni asombro ni revuelo a diferencia de otros crímenes que casi a diario se producen en la zona, y algunos se atreven a opinar que la razón es que Yoyi era homosexual.
Según el testimonio de un joven de la localidad, lo sucedido es como una especie de "castigo merecido" porque: "siempre andaba con esa pajarería y en esa casa entraba todo el mundo".
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