En medio de una profunda crisis de abastecimiento, autoridades cubanas decomisaron más de un centenar de sacos de café que eran transportados de forma oculta en un camión procedente de Santiago de Cuba, en un caso que vuelve a exponer la fragilidad del sistema de distribución en la isla.
El operativo tuvo lugar en Las Tunas, donde la carga fue detectada en un punto de control de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Según testimonios, los sacos estaban camuflados entre carbón vegetal para evitar su detección.
Café escondido en plena escasez
Un testigo que presenció el decomiso aseguró que logró contar al menos 100 sacos, aunque indicó que la cantidad total era mayor.
Las autoridades justificaron la incautación señalando que el producto sería destinado al mercado informal, donde el café alcanza precios elevados y queda fuera del sistema estatal.
Santiago de Cuba solo cumplió alrededor del 65% de su plan productivo
A nivel nacional, la recolección apenas ronda el 43%
El precio en el mercado informal alcanza hasta 1,800 CUP por 500 gramos
La combinación de baja producción, falta de mano de obra y problemas estructurales ha convertido al café en un producto escaso y cada vez más inaccesible.
Debate social: decomisos vs realidad
El decomiso ha generado fuertes reacciones en redes sociales, donde muchos cuestionan si estas acciones realmente solucionan el problema de fondo.
Algunos usuarios defendieron el mercado informal como única vía de acceso al café, mientras otros se preguntan qué ocurrirá con la mercancía incautada.
La duda persiste: ¿llegará ese café a la red estatal o desaparecerá nuevamente del mercado?
Un síntoma de un problema mayor
Más allá del operativo, el caso refleja una realidad estructural:
Incapacidad del sistema estatal para garantizar productos básicos
Creciente dependencia del mercado informal
Escasez sostenida en alimentos esenciales
El café, símbolo histórico de la producción cubana, se ha convertido en un lujo para gran parte de la población.