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Cuba

¿Cubanos de ultramar?

Sentirse cubano de "afuera" está de moda. Sólo basta tener la ciudadanía de Argentina, España, Noruega o cualquier otro país para declararse extranjero
LA HABANA, Cuba — (Cuba Sindical ) -No importa si el cubano reside de forma definitiva o temporal en otra nación, la visitó por 15 días o 24 horas, o nada más la recorrió en un mapa. Su estatus es otro.

Elizabeth Gracial, una joven cubana casada por "amor" con un septuagenario ciudadano argentino, aunque vive frente a las ruinas del teatro Campoamor, aquí en La Habana, y sólo vio su interior cuando entró a recoger pedazos de ladrillos para levantar la barbacoa de su casa, dice adorar el Colón bonaerense.

Como si fuera poco, después de una temporada en Buenos Aires de casi 20 días, habla en lunfardo, no deja de escuchar a León Gieco y Fito Páez, y a sus amiguitas de oficio las llama minas, al bodeguero pibe, y al borracho guitarrero del solar le dice payador. También bota el pucho y no el cigarro.

De igual forma se comporta Armando Montecelo, un mulato que dice ser descendiente de un abuelo catalán, aunque del origen de su abuela no habla. Acogido a la ciudadanía española por la ley de nietos dictada en el país ibérico, camina entre la mugre del bulevar San Rafael, de la capital, como si fuera por la Rambla barcelonesa. Dice "voz", gilipollas, y usa boina gallega.

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