Desde incursiones territoriales en el siglo XIX en México al apoyo prestado por Estados Unidos para derrocar el gobierno socialista de Chile en 1973 y la invasión de Panamá 1989, que eliminó al general Manuel Noriega, las intervenciones de Washington en Latinoamérica fueron objetivo de reproches durante los largos discursos del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y sus aliados. Eso hizo que el presidente Barack Obama replicase: "Siempre disfruto de las lecciones de historia que recibo cuando vengo aquí".
Pero la histórica reunión entre Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, el sábado antes del cierre de la cumbre proporcionó a Estados Unidos y América Latina la oportunidad de ir más allá de una historia de agravios y desconfianza y establecer una línea de cooperación más estrecha.
En la víspera había preocupación por si las recientes sanciones estadounidenses a funcionarios venezolanos podrían socavar la buena voluntad generada por la decisión de Obama de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, pero que resultó que estaban infundadas.