Una gran vergüenza sienten los cubanos de que su país haya sido arrastrado como Estado por la mafia dictatorial castrista a alinearse con el nuevo zar imperial de "todas las Rusias", Vladimir I (con las mismas ínfulas imperiales de Iván IV, o Pedro el Grande), en su invasión de Ucrania. Es como si en septiembre de 1939 el Gobierno de Federico Laredo Bru (controlado por Batista) se hubiera solidarizado con Hitler cuando invadió Polonia y desató la guerra más devastadora de la historia.
El apoyo castrista a la invasión de Ucrania empeorará la escasez en Cuba
A contrapelo de su ubicación en el corazón de Occidente y su cultura, Cuba ha sido colocada por Raúl Castro en el bando equivocado. Con ello la dictadura traiciona a los cubanos, a América Latina, a Occidente. Aísla a Cuba. Evoca la traición de Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia cuando, junto con la Italia fascista, se aliaron a la Alemania nazi.
Castro II esta vez no tuvo un pretexto ideológico como el que sacó de la manga su hermano Fidel cuando en 1968 apoyó la invasión soviética de Checoslovaquia para frenar las reformas de liberalización económica y política del presidente Alexander Dubcek. Entonces Castro I argumentó que la ocupación soviética era necesaria para evitar que Checoslovaquia volviera al capitalismo corrupto y decadente.