Hace cuatro años, Waldo Reboredo Arroyo estaba en Ocho Ríos, Jamaica, inaugurando la conexión del cable submarino ALBA-1, desde la playa oriental cubana de Aguadores.
El chivo expiatorio de Ramiro Valdés
Otra trama de corrupción y "misterio" en Cuba termina con altos empresarios estatales presos en espera de que el régimen presente cargos en su contra.
Era el lunes 14 de febrero 2011, y el entonces vicepresidente de la empresa mixta venezolana-cubana Telecomunicaciones Gran Caribe (TGC), celebraba el acontecimiento acompañado de Yuri Gala López, embajador de Cuba en Jamaica y diplomáticos jamaicanos.
"La instalación permite la comunicación del país hacia todas partes del mundo con capacidades y calidades muy superiores a las que hasta este momento hemos podido disfrutar", anunciaba Reboredo en Granma.