En la película "Memorias del Subdesarrollo", el director Tomás Gutiérrez Alea dejó su impronta filosófica con una frase lapidaria en boca del actor Sergio Corrieri: "En el subdesarrollo no se acumulan experiencias". Y tenía razón. Su pronóstico fatalista se ha repetido hasta el cansancio durante las casi 6 décadas que ha durado el desastroso socialismo cubano.
El PPG: la "viagra cubana" 25 años después
Un ejemplo fue el ambicioso programa de producción de un medicamento reductor del colesterol malo (LDLP), cuyo ingrediente activo es el policosanol extraído de la cera de la caña de azúcar y que fue bautizado como PPG ("producto para ganar"). El Centro Nacional de Investigaciones científicas (CNIC) lo presentó en 1989 como un suplemento energético para que los atletas de alto rendimiento pudieran aportar más medallas a la patria y además estimular la actividad sexual masculina, pero sólo pudo ser registrado para el control del colesterol.
Este programa constituye uno de los mayores descalabros industriales emprendidos por el gobierno cubano, ya que se realizaron inversiones millonarias en cuatro provincias azucareras donde se construyeron 19 grandes plantas comerciales para extraer y refinar 2 500 toneladas anuales de cera de caña de azúcar y cinco complejos en La Habana para procesar la cera y obtener unas 100 toneladas anuales de PPG, que permitirían inundar "el primer mundo" con 10 mil millones de tabletas de anualmente.