Los viajes de crucero de Estados Unidos a Cuba comenzaron en mayo de 2016 después del acercamiento del presidente Barack Obama a la isla. Éstos se han convertido en la principal modalidad para los viajes de placer de estadounidenses a la isla, con un total de 142.721 personas en el primer cuatrimestre, un incremento de más de 300% respecto al mismo periodo de 2018. Para las personas confundidas con la maraña de normativas federales para visitar Cuba, los cruceros ofrecían una forma sencilla de hacerlo legalmente.
Eso, al parecer, se ha terminado.
“A partir de mañana, los cruceros así como barcos de recorridos recreativos y de placer tienen prohibido zarpar de Estados Unidos para efectuar travesías temporales por Cuba”, dijo el Departamento de Comercio en una declaración a The Associated Press.