Ahora las autoridades deben lidiar con varios enemigos que desataron aquellas medidas: una inflación galopante acompañada de un desabastecimiento generalizado; una nueva dolarización del consumo y una brecha entre el dólar oficial y el paralelo que golpea a la población.
Inflación y dolarización, fantasmas de la economía cubana
LA HABANA (AP) — Tras posponerlo por al menos una década, Cuba aplicó a comienzos del año pasado un plan para reordenar sus finanzas en medio de una dura crisis económica: unificó la tasa de cambio y su sistema hasta entonces de doble moneda, aumentó los salarios, flexibilizó el acceso a las utilidades para los trabajadores y ajustó los precios.
Muchos cubanos sienten que no les alcanza el salario cubrir necesidades básicas y otros se lamentan por las largas filas, mientras el gobierno reconoció públicamente el problema y los expertos reclamaron acción.
La inflación, la brecha cambiaria y los problemas financieros fueron el último año una constante en varios países de América Latina, pero en Cuba el fenómeno es una novedad y puso de manifiesto una desigualdad en el consumo difícil de entender para los ciudadanos en un socialista que por décadas se basó en una distribución relativamente igualitaria de los bienes.
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