Las cifras varían ligeramente según los analistas, pero los más optimistas apuntan a la entrada de 3 millones de turistas estadounidenses anuales en caso de que se levantase el embargo, tantos como el total que la isla aspira lograr al cierre de 2014.
Sea cuál sea el pronóstico, la capacidad hotelera de Cuba, con unas 60.000 habitaciones, se puede ver desbordada cuando Estados Unidos levante las restricción a sus ciudadanos de viajar a la isla, lo que según expertos beneficiará al incipiente sector de los alojamientos turísticos gestionados por particulares.
Más de 7.200 habitaciones componen ya la oferta del turismo privado en la isla, como el caso de "Casa Vitrales", un pequeño y acogedor hotel en La Habana Vieja, surgido como otros muchos al calor de las reformas económicas del presidente Raúl Castro.