La Coloma (Cuba), 27 sep (EFE).- Sentado en una silla de ruedas, José María Puentes, cubano de 86 años, llora desconsolado. No solo por recordar cómo el huracán Ian destrozó su casa hace este miércoles exactamente un año, sino porque desde entonces se ha sentido ignorado por las autoridades: "Aquí no ha venido nadie. Nunca".
Los damnificados olvidados del huracán Ian en Cuba, un año después: 'Aquí no ha venido nadie. Nunca'
Su esposa, Gregoria Fernández, de 85 años, trata de consolarlo mientras gotas de lluvia caen al suelo de la sala de su improvisada casa, junto a la carretera de La Coloma, el lugar por donde en la madrugada del 27 de septiembre de 2022 el huracán Ian -con categoría tres- se adentró en tierras cubanas.
Las paredes son tablas de madera y el techo es una plancha de zinc que les consiguió e instaló su yerno con sus propios recursos.
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