Algunos aguardaban cerca de la mitad del puente que cruza el río Bravo. Otros buscaban comida y albergue en Nuevo Laredo, determinados a esperar hasta que el presidente electo Donald Trump sea investido el viernes, con la esperanza de que revierta la decisión del mandatario Barack Obama de poner fin a la llamada política de "pies mojados, pies secos", que le otorgaba a los inmigrantes cubanos la facilidad de obtener la residencia si lograban llegar a territorio estadounidense.
"No queda de otra que esperar a ver qué sucede. Quedarnos en México sería la última opción porque nuestro objetivo es llegar a Estados Unidos", dijo Irina Ricardo Martínez, que viajó durante dos meses luego de salir de Cuba hacia Ecuador junto a su esposo. "Esperar hasta el día 20, a que entre Trump, a ver qué sucede. Yo creo que sí va a cambiar la ley".
Desde diciembre de 2014, cuando Obama anunció un nuevo descongelamiento en las relaciones con Cuba, cerca de 100.000 cubanos han dejado la isla ante los temores de que finalizara su privilegio de acceso a Estados Unidos. Muchos de ellos volaron hacia naciones sudamericanas y se embarcaron en una odisea por tierra hasta llegar a la frontera entre México y su vecino del norte.