LA HABANA.- Desde las siete de la mañana del domingo 11 de marzo, los cubanos echaron por tierra el discurso falso y demagógico del gobierno cubano, multiplicado gracias a la desmedida propaganda de los medios oficialistas de comunicación. Ni puntualidad, ni masividad, ni compromiso, fue la respuesta de un pueblo harto de la misma cantinela, apenas un mes antes de que se celebren las elecciones presidenciales, en las cuales será elegido el sucesor de Raúl Castro.
Poco interés y menos participación, así fueron las "elecciones" de este domingo en Cuba
La atmósfera de hastío y apatía contrasta con el triunfalismo trasnochado de la televisión cubana y los portavoces de una ideología que cada vez tiene menos adeptos. En la desesperación por sostener lo que desde hace años se está desmoronando, desempolvaron todos los archivos de la retórica socialista y enlazaron el actual proceso —tan descarado como antipopular— con el inicio de las luchas por la independencia, en 1868.