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Cuba

Los oráculos no dan abasto en Cuba

Los adivinos hacen su agosto este diciembre ante un pueblo que, en ausencia de certezas, parece conformarse con predicciones.

"Mis santos estaban castigados desde hacía meses", cuenta María Eugenia López, una jubilada de mirada escéptica y exigua pensión. "Los tenía en un cajón en el último cuarto, pero hace una semana los saqué y les prendí una vela", dice con cierto dejo de esperanza. Las cosas han cambiado, confiesa, porque "después de meses sin que me dieran nada, al fin me han concedido un deseo".

El reciente anuncio de la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha sido para ella una bendición. Con dos hijos viviendo en San Francisco, María Eugenia siente que "la virgencita traerá un 2015 de prosperidad" en forma de remesas que llegarán desde el vecino del norte.

Las consultas a los oráculos se han disparado por toda la Isla. Ramona lee la fortuna con barajas españolas a las afueras del céntrico mercado de la calle Carlos III. "Hace semanas todo el mundo preguntaba cuestiones del corazón o de la visa para emigrar. Pero por estos días he tenido varios clientes que quieren saber si el año que viene 'esto' se va a arreglar".

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