Margaret Chan, directora general de la OMS, calificó la eliminación del virus como "uno de los mayores logros posibles en la salud pública" y "un paso importante hacia una generación libre de sida".
La OMS comenzó en 2010 a trabajar con Cuba y otros países del continente para alcanzar estas metas a través de un plan que buscaba asegurar el acceso temprano a la atención prenatal, las pruebas para detectar el VIH y la sífilis para las embarazadas y sus parejas y la sustitución de la lactancia materna para aquellas mujeres que daban positivo.
La transmisión de madre a hijo de estas enfermedades se considera eliminada cuando las tasas de infección llegan a niveles tan bajos que ya dejan de ser problemas de salud pública.