A este político de 65 años que ya ha roto moldes con un nuevo estilo de hacer política, le tomó más de una década conseguir cruzarse sobre el pecho la banda presidencial y es consciente de las expectativas de los más de 30 millones de mexicanos que votaron por él. Por eso, cerró su primer discurso como jefe de Estado recordando a un joven que habló con él desde una bicicleta mientras estaba camino a asumir el poder.
“Me dijo: tú no tienes derecho a fallarnos. Y ése es el compromiso que tengo con el pueblo: no tengo derecho a fallar”, dijo ante invitados que estallaran en aplausos y ovaciones.