"¡Patria o muerte!", dice el cartel colocado frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos hace 15 años, cuando DeLaurentis era un funcionario de menor jerarquía que trataba de resolver el enfrentamiento en torno al niño balsero Elián González.
Ahora, en su tercera misión a la Cuba socialista, DeLaurentis es el diplomático estadounidense de mayor jerarquía en la isla y su tarea es colaborar para poner fin a más de medio siglo de hostilidad entre los dos países vecinos. Conocido por su presencia discreta en público, DeLaurentis podría estar en la lista final de postulados a embajador estadounidense en Cuba, si es que habrá tal cosa.
El miércoles, DeLaurentis entregó personalmente una carta de la Casa Blanca al Ministerio de Relaciones Exteriores en La Habana acerca de la reapertura de las embajadas en las respectivas capitales. Sus respectivas misiones diplomáticas, llamadas secciones de intereses, serán convertidas en embajadas a partir del 20 de julio, aunque el Departamento de Estado norteamericano dijo que aún no tiene una fecha para una ceremonia formal.