Guzmán, de 61 años, escuchó una serie de veredictos de culpabilidad por cargos relacionados con drogas y asociación delictuosa que podrían sumar décadas de encierro en una prisión de máxima seguridad elegida para frustrar cualquier posibilidad de otro escape, como los que lo convirtieron en un héroe popular en su país natal.
Los jurados, cuyas identidades se mantuvieron en secreto, acordaron el veredicto tras seis días de deliberaciones sobre un “alud” de pruebas, a decir de las autoridades, reunidas desde fines de la década de los 1980 para demostrar que Guzmán y su siniestro cártel de Sinaloa ganaron miles de millones de dólares con el contrabando de toneladas de cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana a Estados Unidos.
Mientras el juez leía el veredicto, Guzmán miraba a los jurados y su esposa, Emma Coronel Aispuro, veía la escena, ambos con rostro de resignación. Una vez que los jurados abandonaron la sala y Guzmán se levantó para salir del tribunal, intercambiaron la señal del pulgar alzado.