Fundada en el 1728 por los padres Dominicos ha sido la fuente de enseñanza de miles de cubanos los cuales han derramado su sapiencia y sabiduría en Cuba y el mundo entero. Marcando pautas en sus respectivas profesiones, tales como el Dr. Granderrosi, eminente clínico patólogo considerado un sabio mundialmente, el Dr. Carlos J. Findlay descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, enfermedad que diezmaba la población mundial; el Dr. Carlos Coro, eminente dentista padre de la ortodoncia en Cuba; el Dr. Jesús Lastra también dentista profesor en Cuba y en USA al que considero un campeón, el Dr. Esteban Ferrer eminente abogado de mundialmente conocidas firmas tales como Arechabala, compañía de acero de Cuba, etc., arquitectos, ingenieros que hicieron posibles inmensos proyectos mundiales y así sucesivamente puedo seguir nombrando sabios cubanos egresamos de la gloriosa Universidad de La Habana.
La Cuba del Recuerdo | La Universidad de La Habana
El mantenimiento de la Universidad de La Habana estaba previsto en el presupuesto nacional, allí podía estudiar el que quisiera, no hacía falta dinero pues si el estudiante no podía pagar tenía la matrícula gratis, si hacías deportes también y si tenías buenas notas te daban premios que los podías usar para comprar libros o el pago de la matrícula la cual era muy generosa por ejemplo en la escuela dental era $40 el semestre.
El estudiante universitario tenía médico y hospital en la clínica del estudiante, el Hospital Calixto Garcia, cuando te convertías en estudiante te hacían todo tipo de análisis sobre todo sanguíneos a cargo del Dr. Chediak, y te daban tu tarjeta plástica con toda tu información por una emergencia.