Es una movilización militar significativa. En el debate sobre Venezuela, suele escucharse que las amenazas de intervención militar de EEUU o la calificación de “narco-Estado” no pasan de ser retórica, bravatas o, como se dice popularmente, “pajaritos preñados”. Sin embargo, el registro histórico y la lógica de la política exterior norteamericana indican que esas aseveraciones no deben desestimarse como meras exageraciones.
Ni pajaritos preñados ni pompas de jabón
El propio aparato de seguridad de EE.UU alinea doctrina y presupuesto. América primero es la consigna, y luego, América para los americanos. No son pajaritos preñados
El peso de la palabra oficial, la diplomacia y el ajedrez.
Cuando una fiscal general de EE.UU declara públicamente que Venezuela constituye un narco-Estado, no se trata de un simple calificativo político, sino de una calificación jurídico-penal internacional. Es el mismo lenguaje utilizado contra regímenes como el de Manuel Noriega en Panamá o carteles protegidos por gobiernos frágiles en Centroamérica. En otras palabras, no es una narrativa al azar: es la construcción de un expediente que habilita acciones judiciales, diplomáticas, militares y estratégicas.