Recientemente entrevisté en nuestro programa dominical Enfoque Global, a nuestra Embajadora designada en Brasil, María Teresa Belandria. Fue buena la ocasión para conocer su experiencia diplomática en un país que es un continente, y sus inmensos esfuerzos (al igual que el resto del cuerpo diplomático) para cumplir responsabilidades consulares, diplomáticas y humanitarias. Experiencias muy especiales que evidencian elevadísimos sentimientos y virtudes.
Un árbol llamado libertad...
Atravesando un continente
Lo primero que destaca la Emb. Belandria es su gratitud con las autoridades y el pueblo de Brasil. “Brasil es una nación muy generosa y amable, acostumbrada a recibir migrantes de todas partes del mundo. Son gente cariñosa, decente y abierta, por lo que afortunadamente en Brasil no registramos casos de xenofobia“. En los Estados de Roraima y Amazonas-fronterizo con Venezuela-existen campos de refugio que albergan hasta 50.000 venezolanos. Viajar desde Brasilia-la capital-supone más de tres horas de vuelo. Sin recursos para cubrir gastos y logística, el cuerpo diplomático del presidente Guaidó atiende encuentros donde está nuestra diáspora. La recompensa es extraordinaria. Tanto damos acompañamiento a nuestra gente como nos devuelven sus abrazos entre lágrimas y sonrisas. Una diplomacia no convencional-de un país expatriado-cuya tarea es ver a los ojos a nuestros necesitados y llevarles esperanza y protección.