El enviado especial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Richard Grenell, llegó a Venezuela para reunirse este viernes con Nicolás Maduro, quien asumió su tercer mandato el pasado 10 de enero tras una controvertida reelección. La visita de Grenell ha generado expectación en medio de la tensa situación política y diplomática entre ambos países.
Mauricio Claver-Carone, enviado especial del Departamento de Estado para América Latina, afirmó que el viaje de Grenell se centra en dos cuestiones específicas:
Claver-Carone enfatizó que no se trata de una negociación y aclaró que Estados Unidos no necesita del petróleo venezolano.
El congresista republicano Rick Scott expresó en redes sociales su esperanza de que Grenell exija el regreso de los estadounidenses detenidos en Venezuela y aborde la repatriación de individuos que considera "matones y pandilleros" actualmente en Estados Unidos. Scott también desea que Grenell trabaje para encontrar un "nuevo país" para Maduro y otros miembros del régimen involucrados en actividades represivas.
Además, Estados Unidos ha aumentado las recompensas por la captura de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, y ha implementado sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen venezolano.
La visita de Grenell podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, dependiendo de los resultados de su reunión con Maduro y las acciones que se tomen posteriormente.