30 septiembre 2019

Baja la producción local de carne de res

Mejora su calidad, pero representa solo el 10% del consumo total en Puerto Rico

Las alegaciones de salud para reducir el consumo de carnes rojas y la popularidad de las dietas veganas no han hecho mella en su venta en Puerto Rico —contrario a otros mercados—, ya que otras dietas que se han puesto de moda como la Keto están fundamentadas en la alta ingesta de proteína.

Esto ha contribuido a un incremento en la venta de carnes, sobre todo de los cortes de mayor calidad, con lo cual no se ha beneficiado la producción local, que aun cuando cumple con altos estándares y frescura apenas cubre un 10% del consumo total de carnes en la Isla.

En Puerto Rico se consume en promedio anual unas 159.5 millones de libras, y de esa cantidad apenas 14.9 millones de libras son producidas localmente. A nivel agrícola, la producción de carne roja ocupa una tercera posición, con un ingreso bruto de $31.5 millones al año.

En los años 90, la producción local de carne estaba en 29% y al presente el Departamento de Agricultura busca que este y otros segmentos alcancen un crecimiento de 50% en ocho años. En el caso de la carne, si prospera, eso la llevaría a cubrir un 30% de la demanda actual.

No obstante, para los productores de carne, se necesita una ayuda amplia, no solo en incentivos a nivel de producción sino en cuanto a la presentación del producto en los comercios, para que pueda resaltar frente a la competencia del producto importado. La situación económica —que ha llevado a los consumidores a buscar opciones más baratas a la hora de realizar sus compras— y los altos costos de producción en la Isla son los principales factores que han atentado contra el crecimiento del sector de carnes, según representantes del sector.

Para el secretario de Agricultura, Carlos Flores Ortega, hay retos importantes, pero también observa oportunidades. Dijo que el consumidor ahora es más exigente, solicita cortes más especializados en carnes, con menos contenido de grasa, entre otras características que pueden encontrarse en las producidas localmente.

“En momentos cuando el consumidor está más consciente de lo que está consumiendo, la carne local es la opción, ya que la industria tiene su enfoque en una producción de carne con mejor genética. Un mejor animal, que es cuidado y alimentado ‘grass fit’, —que es el pastoreo—, un proceso totalmente natural”, señaló Flores Ortega. Mencionó que está en desarrollo un segmento de procesadores de carne que permite cortes de más calidad.

Por su parte, Gabriela Alvarado, representante del sector de carne, indicó que en efecto hay una producción limitada en la Isla, pero es de mayor calidad y frescura que la importada. “Se trata de carne baja en grasa y colesterol, a diferencia de la carne que se importa de mercados como Nicaragua y los EE.UU., entre otros. En esos mercados se cría a base de granos, para crecer ese animal más rápido. Tal vez la carne local es un poco más cara —entre un 15% a un 20%—, producto del escaso volumen de producción y los altos costos operacionales. Sin embargo, se trata de una carne que en menos de 48 horas ya está en góndola, con una salubridad, calidad y frescura que ninguna importación les puede ofrecer”, explicó Alvarado.

Sostuvo que es importante un apoyo mayor en los puntos de ventas, de manera que se resalten los beneficios de la carne local, a la misma vez que se les brinde cierto protagonismo en la ubicación. Dijo que si se incrementa la demanda local, sube la producción. Indicó que han entrado al sector nuevos criadores de ganado con genéticas superiores y eso garantiza mayor calidad del producto.

Reconocen limitaciones

En cuanto a la competencia con el producto importado, los ganaderos de carne de res dijeron que aunque suplen la falta de producción local, el precio les representa una dificultad, ya que los locales deben enfrentar los altos costos operacionales. El costo de producción local alcanza cerca de $2 la libra, mientras la libra del producto importado se ofrece a precios que van desde $1.29 hasta $1.49.

Actualmente, la mayor importación proviene de Estados Unidos, principalmente para el segmento de carnes ‘premium’, y el restante se trae desde Centro y Sur América. “Ante una competencia tan fuerte, es necesario que se clasifique el producto local, de manera que se pueda diferenciar del importado y se identifique su frescura y calidad. Lamentablemente eso no sucede. No se logra identificar para una justa competencia en las góndolas”, destacó Alvarado.

Diversificado el mercado en la Isla

De igual manera, la Isla sigue con la producción de carne de cerdo, con una genética más especializada y con menos grasa. En este segmento el énfasis es en el procesamiento. Este segmento aporta $12.8 millones al ingreso bruto.

Flores Ortega dijo que se ha observado un alza en la producción local de carne de cordero, cabro y conejo. “Hemos experimentado un crecimiento en el consumo de este tipo de carne. La gente está buscando opciones saludables”, añadió.

Respecto al sector de pollo fresco, To-Ricos ya ha logrado colocarse en los niveles de producción previos al huracán María, con menos avicultores, pero mayores camadas. Este sector aporta al ingreso bruto $81.2 millones anuales.

Fuente: elvocero.com

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