El tribunal no impuso la pena de cárcel solicitada contra Bensi y comunicó la misma sanción para ambas:
dos años de limitación de libertad.
Existe una diferencia jurídica importante entre esta figura y la privación de libertad en un establecimiento penitenciario.
El abogado Roberto Ortega confirmó a EFE que se trata de conceptos distintos y señaló que deberán esperar el fallo escrito para conocer detalladamente las condiciones de la sentencia.
Anna Bensi: “Esto es una injusticia”
Bensi habló con periodistas y personas que aguardaban frente al tribunal inmediatamente después de conocer la decisión.
La joven confirmó que tanto ella como su madre habían sido declaradas culpables y cuestionó directamente el resultado.
“Realmente esto es una injusticia”, afirmó.
También indicó que esperará la sentencia escrita antes de conocer los próximos pasos jurídicos.
“Dios tiene el control”, expresó tras salir del tribunal.
El video que terminó convertido en una causa penal
El origen del proceso se remonta al 10 de marzo de 2026.
El suboficial del MININT Yoel Leodán Rabaza Ramos acudió al domicilio de Anna Bensi y Caridad Silvente, en Alamar, para entregar una citación de la Seguridad del Estado.
Madre e hija grabaron el encuentro y posteriormente difundieron las imágenes en redes sociales.
Las autoridades terminaron acusándolas de “actos contra la intimidad personal y familiar”, bajo el artículo 393 del Código Penal cubano.
La posición difundida desde una cuenta policial es que el caso no se centra simplemente en haber grabado al agente, sino en haber publicado posteriormente las imágenes sin su consentimiento y con una supuesta intención de afectarlo.
Bensi y su defensa han rechazado esa interpretación.
El expediente fue archivado y posteriormente reabierto
El caso atravesó diferentes etapas antes de llegar al juicio.
Inicialmente, la defensa argumentó que el delito imputado requería una querella directa de la persona presuntamente afectada.
El expediente fue archivado.
Posteriormente, Rabaza Ramos presentó personalmente la querella y el proceso volvió a ponerse en marcha.
Bensi había explicado antes del juicio que el agente reclamó además una disculpa pública después de la difusión del video.
Madre e hija llevaban meses bajo reclusión domiciliaria
Desde el 25 de marzo, Bensi y Silvente estaban sometidas a medidas cautelares que incluían reclusión domiciliaria y prohibición de abandonar Cuba.
El juicio estaba previsto inicialmente para septiembre, pero terminó celebrándose este 1 de octubre en el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, con sede en Cojímar.
La vista despertó una atención considerable en redes sociales y entre organizaciones religiosas, activistas y figuras públicas.
“No somos criminales”
Horas antes de conocer la condena, Anna Bensi había realizado contundentes declaraciones frente al tribunal.
“No somos criminales”, sostuvo.
La joven defendió que utilizar un teléfono para expresar sus opiniones no debía ser considerado un delito y manifestó abiertamente su desacuerdo con el sistema político cubano.
También declaró:
“Que Cuba sea libre. Queremos un cambio”.
Bensi había anticipado que no esperaba un juicio favorable.
“No va a ser justo el juicio, pero yo tengo un Dios justo”, declaró a la prensa antes de ingresar al tribunal.
Detenciones y vigilancia durante la jornada
La celebración del juicio estuvo acompañada de denuncias de vigilancia, restricciones de movimiento y detenciones de personas que pretendían acudir al tribunal.
Integrantes del proyecto juvenil Fuera de la Caja Cuba denunciaron que agentes permanecieron frente a sus viviendas y que se les impidió salir durante parte de la mañana.
También se reportó la detención del pastor evangélico Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como “Pregonero de Cristo”, cuando intentaba acudir a apoyar a madre e hija.
Estas denuncias proceden de activistas y organizaciones independientes; las autoridades cubanas no han ofrecido una explicación pública detallada sobre todos esos incidentes.
La Policía defendió públicamente el proceso
Mientras activistas denunciaban restricciones alrededor del tribunal, una cuenta vinculada con la Policía defendió públicamente los fundamentos utilizados contra Bensi y su madre.
“Las redes sociales no son un territorio sin ley”, sostuvo.
La posición oficialista argumentó que no se estaba juzgando simplemente el acto de grabar a un funcionario, sino la posterior difusión de su imagen sin consentimiento.
La publicación sostuvo que la libertad de expresión y el derecho a la información no son absolutos y deben coexistir con la protección jurídica de la intimidad y la imagen personal.
Ese argumento es rechazado por Bensi, su defensa y organizaciones independientes que consideran legítimo documentar actuaciones de funcionarios públicos.
El caso provocó reacciones dentro y fuera de Cuba
El proceso generó pronunciamientos de artistas, organizaciones religiosas, activistas y políticos estadounidenses.
La Convención Bautista de Cuba Occidental, a la que están vinculadas madre e hija, había expresado públicamente su apoyo.
También se pronunciaron artistas e influencers cubanos.
El caso trascendió además al ámbito político estadounidense, con declaraciones de congresistas cubanoamericanos y de la representación diplomática de EEUU en La Habana.
Las autoridades cubanas, por su parte, sostienen que el procedimiento responde a la aplicación de la legislación vigente sobre intimidad personal y difusión de imágenes.
Ahora esperan la sentencia escrita
La decisión comunicada este jueves todavía tendrá que plasmarse formalmente por escrito.
Según el abogado Roberto Ortega, ese documento podría conocerse dentro de aproximadamente 15 días.
Será entonces cuando madre e hija puedan conocer detalladamente los fundamentos jurídicos de la condena y las condiciones específicas de la limitación de libertad impuesta.
Por ahora, el resultado anunciado es claro:
Anna Bensi: culpable y dos años de limitación de libertad.
Caridad Silvente: culpable y dos años de limitación de libertad.
Bensi salió del tribunal rechazando el fallo y manteniendo la misma posición que había expresado antes de entrar:
“Esto es una injusticia”.