La vasta mayoría de los cubanos no tienen acceso a Internet ni a televisión de cable, pero eso no significa que estén desvinculados del mundo exterior. Muchos se mantienen conectado por medio de un sistema fuera de línea que opera en una especie de penumbra legal.
Se llama el "paquete semanal", y es una alternativa a la Internet de banda ancha que provee a decenas de miles de cubanos, y tal vez a muchos más, de películas extranjeras, programas de televisión, copias digitales de revistas, websites, e incluso anuncios locales.
Los cubanos obtienen el paquete por medio de llevar discos duros portátiles de computadora a distribuidores clandestinos que los llenan con toda una variedad de las películas, episodios de televisión y videos musicales de último minuto. Entonces se llevan los discos duros a casa, donde los ven en la computadora durante la semana siguiente.
El origen de esos materiales sigue siendo un misterio, pero el estado unipartidista de Cuba, el cual controla todos los medios de prensa y radiodifusión y tolera muy poca disidencia abierta, parece tolerar el sistema, tal vez porque brinda entretenimiento donde la vida cotidiana a menudo carece de incentivos.