Los coleccionistas estadounidenses no parecen entusiasmados con ir a Cuba a comprar cualquiera de los miles de coches antiguos que recorren las calles de la Isla. El ingenio con que los cubanos han logrado mantenerlos con el paso del tiempo es, precisamente, la razón de su escaso valor.
"Simplemente, no lo vemos", afirmó McKeel Hagerty, director ejecutivo de Hagerty Insurance, una empresa especializada en asegurar coches de coleccionista.
Algunos expertos expresaron al canal estadounidense CNBC su profunda admiración por el ingenio con que se ha logrado mantener estos coches en ruta, pero que es precisamente el motivo por el que estos vehículos han perdido valor. "Saben cómo mantener las piezas unidas con cinta adhesiva y cuerdas", dice David Magers, director ejecutivo de Mecum Auctions. "Desde nuestro punto de vista, no hay mucho entusiasmo por traer estos coches al mercado estadounidense", agrega.
"El valor intrínseco de los coches procede de la originalidad de sus piezas", dice Steve Linden, tasador de automóviles de colección. Las más importantes, señala, son "carrocería original, motores y la transmisión".
Un experto no necesita demasiado tiempo para ver que queda poco, excepto la carrocería, de los coches originales en estos que circulan por las carreteras cubanas, la mayoría de los cuales son de General Motors.
Hagerty recuerda su primera experiencia en un coche antiguo en Cuba, hace 15 años. "Monté en un Cadillac de 1956 y parecía que estaba muy bien. Le enchufaron y tenía un motor diesel de Peugeot", cuenta. "Han estado aislados tanto tiempo que han desarrollado sus propios modelos. No es un Cadillac. Es algo distinto".
Linden explica que, por ejemplo, un Chevy Bel Air de cuatro puertas de 1957 en perfectas condiciones y con partes originales podría venderse por unos 50.000 dólares. El valor del mismo coche en Cuba, sin piezas originales, probablemente sería de apenas 5.000 dólares.
Los más interesados en comprar coches de la Isla podrían ser los exiliados, según Hagerty. "Tomarían en cuenta el valor de un coche por ser 'cubano', no por ser un clásico de colección", destaca.
Además, Hagerty dijo que desea que los cubanos mantengan estos automóviles en la Isla "como un ejemplo del último vestigio de supervivencia. Hay algo en estos coches que los convierte en algo más que simples vehículos". "Es como jazz", añade. "Es una de sus formas de arte".
FUENTE: 14yMedio