El Arzobispado de La Habana negó este lunes que el Cardenal Jaime Ortega hubiera empleado los términos "prensa de la gusanera" y "prensa de la contrarrevolución de Miami" durante una discusión con varios opositores en la recepción por el 4 de julio ofrecida por las autoridades diplomáticas estadounidenses en la capital cubana.
Según declaraciones a varios medios —entre ellos la AP— de los expresos políticos Egberto Escobedo y José Díaz Silva, ellos y otros activistas se acercaron a Ortega para entregarle un listado de prisioneros políticos, con motivo de los indultos que podrían ocurrir con la próxima visita del Papa Francisco a Cuba.
Sin embargo, según afirman los disidentes, el prelado rechazó recibir la lista por considerar que era información que provenía de la "prensa de la gusanera" cubana en La Florida o "prensa contrarrevolucionaria", según las distintas versiones.
Silva dijo a Cubanet, que "cuando le preguntamos por qué quedaban sin poder salir de Cuba 12 presos políticos de la primavera del 2003, se enojó. Nos dijo: 'ustedes escuchan noticias de la contrarrevolución de Miami'".
Sin embargo, el comunicado del Arzobispado niega que el prelado utilizara esos términos que no "se corresponden con su vocabulario" y que había sugerido a Escobedo entregar el documento directamente en el Arzobispado.
"Molesto con la sugerencia del cardenal Ortega de entregar el documento en el lugar indicado, el señor Escobedo comenzó a criticar en alta voz al cardenal por declaraciones dichas semanas atrás, así como su intervención durante el proceso de excarcelación de presos políticos en los años 2010-2011. El cardenal en efecto, le respondió que no debía guiarse por lo que dijeran ciertos medios de comunicación, pues era mucha la acción de la Iglesia a favor de los presos que no se conoce y se hace en silencio", continúa el comunicado, firmado por Orlando Márquez, vocero de la Archidiócesis de La Habana y director de la revista Palabra Nueva.
Según la respuesta del Arzobispado, fue ante las "fuertes críticas" de Escobedo que otro sacerdote presente le conminó "a mostrar respeto y comportarse como es debido" o "de lo contrario habría que llamar a un agente de seguridad de la Sección de Intereses de los Estados Unidos presentes en el lugar para que pusiera fin al desagradable encuentro".
En la recepción, a la que fueron invitadas alrededor de 300 personas, coincidieron opositores, conocidos artistas, políticos estadounidenses y funcionarios cubanos. Varios opositores se tomaron fotos con actores y actrices cubanas populares.
FUENTE: elnuevoherald.com