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Cuba

Bailarines secuestrados por los Castro

El Ballet Nacional de Cuba ensaya sin derecho a vacaciones la puesta en escena de "Vilma", que habría sido escrito por Deborah Castro.

Si Kim Il-Sung escribió una ópera (según se cuenta), no hay por qué extrañarse de que Deborah Castro, hija de Vilma Espín y Raúl Castro, haya escrito un ballet, aun cuando su perfil profesional resulte tan ajeno al ballet y tan distante de sus vibraciones sensoriales como lo estuvo la ópera de El Gran Líder.

Si el sátrapa coreano movilizó todos los medios económicos y propagandísticos de su país para conseguir que "La muchacha de las flores", aquella ópera escrita por él -con la indudable ayuda de alguien-, fuese convertida en el acontecimiento cultural más resonante de Corea del Norte, la hija y sobrina de nuestros grandes timoneles parece resuelta a no quedarse atrás, pues ha conseguido movilizar al Ballet Nacional de Cuba, nada menos, para llevar al escenario el ballet "Vilma", escrito por ella, también con la indudable ayuda de alguien.

Por lo pronto, ya empezó a ocasionar estragos entre las huestes de Alicia Alonso. Es que se muestra impaciente porque su ballet sea estrenado. Así que los bailarines que han tenido el patriótico honor de ser escogidos para la representación, no podrán disfrutar de sus correspondientes vacaciones de verano -muy en particular los que son del interior del país-, puesto que deben ensayar a paso de conga durante lo que resta de este mes de julio y la primera quincena del próximo, con el fin de que la obra esté lista el 23 de agosto, fiesta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), para homenajear a su protagonista.

Se cuenta que los ensayos para la puesta en escena de la ópera "La muchacha de las flores", estuvieron rodeados de un nivel de secretismo muy similar al que han empleado siempre los norcoreanos en sus maniobras militares. Pues, por lo que parece, tampoco en esto se quiere quedar corta Deborah Castro, o su edecán para el caso, Eduardo Blanco, servil persona, además del más mediocre entre los coreógrafos mediocres que padece hoy el Ballet Nacional de Cuba.

Más valdría entonces que los directores y guionistas del ICAIC fueran tomando nota.

FUENTE: Cubanet

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