Solo desde marzo se han reportado múltiples episodios de este tipo en diferentes puntos del barrio.
Uno de los más recientes ocurrió el 17 de julio, cuando residentes protestaron después de acumular más de 30 horas sin electricidad.
Ahora, poco más de un mes después, las cacerolas volvieron a escucharse tras otro corte que habría superado las 24 horas.
El Fanguito también salió a las calles
El malestar no quedó limitado al Vedado.
También el domingo, vecinos de El Fanguito, comunidad ubicada en el mismo municipio Plaza de la Revolución y muy próxima al Vedado, volvieron a manifestarse.
Según los reportes difundidos, alrededor de 50 personas, muchas de ellas mujeres, salieron a las calles mientras un amplio dispositivo policial y de fuerzas especiales fue desplegado en el área.
Era la segunda protesta registrada en esa comunidad en aproximadamente un mes.
En julio bloquearon la Avenida 23
El antecedente inmediato en El Fanguito ocurrió el 30 de julio.
En aquella ocasión, los residentes llegaron a bloquear la Avenida 23 después de permanecer más de 48 horas sin electricidad, agua ni gas.
La protesta adquirió especial relevancia por desarrollarse en una de las principales arterias de La Habana y dentro del municipio donde se concentran importantes instituciones gubernamentales.
Al día siguiente fueron reportadas las detenciones de dos madres vinculadas con aquella manifestación.
Pese a ese antecedente, los vecinos volvieron a salir a las calles este domingo.
Lawton denuncia apagones cercanos a las 48 horas
Las quejas también llegaron desde Lawton, donde residentes denunciaron cortes eléctricos de casi 48 horas.
Los reportes se concentraron en el circuito A465, que comprende sectores ubicados entre las calles 8va y 16 y recibe electricidad desde la subestación Apolo, en Arroyo Naranjo.
Las denuncias reflejan que los problemas ya no se limitan a las habituales rotaciones de apagones de varias horas.
En algunos puntos de la capital, los cortes están alcanzando duraciones que hasta hace pocos años eran más frecuentes en provincias del interior.
La Habana pierde el “privilegio” eléctrico
Históricamente, la capital cubana ha sufrido apagones menos prolongados que numerosas provincias.
Sin embargo, la gravedad de la crisis energética ha reducido progresivamente esa diferencia.
Barrios habaneros que anteriormente enfrentaban interrupciones relativamente cortas ahora reportan cortes de 24, 30 e incluso cerca de 48 horas.
El fenómeno resulta especialmente sensible políticamente porque muchas de estas protestas ocurren en Plaza de la Revolución, uno de los municipios más emblemáticos de la capital y sede de numerosas instituciones estatales.
El SEN continúa operando al límite
El trasfondo de las protestas es una crisis estructural del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Este domingo, la Unión Eléctrica reportó una disponibilidad de apenas 1.022 MW y un déficit de generación que llegó a 1.805 MW.
La diferencia entre la electricidad disponible y la demanda obliga a desconectar amplias zonas del país durante buena parte del día.
A ello se suman averías inesperadas que pueden prolongar todavía más los cortes.
Cuba acumula múltiples colapsos eléctricos en 2026
La situación se ha agravado considerablemente durante este año.
El país ha sufrido repetidos colapsos totales y parciales del sistema eléctrico, algunos separados por apenas horas.
A comienzos de agosto se produjeron dos eventos importantes en menos de 48 horas.
Durante el mes, el déficit llegó además a alcanzar aproximadamente 2.411 MW, uno de los niveles más elevados registrados.
El resultado ha sido una combinación de apagones programados y cortes provocados por averías que hacen prácticamente imposible para numerosas familias conocer cuándo tendrán electricidad.
Hasta 72 y 87 horas sin corriente
La situación ha sido todavía más extrema fuera de La Habana.
En determinadas localidades del interior del país se han reportado interrupciones superiores a 72 horas.
Algunas denuncias han llegado incluso a hablar de 87 horas consecutivas sin suministro.
Los cortes afectan mucho más que la iluminación de los hogares.
Sin electricidad también se comprometen el bombeo de agua, la conservación de alimentos, la cocción, las telecomunicaciones, el descanso y numerosas actividades económicas.
Una crisis marcada por termoeléctricas envejecidas
Uno de los principales problemas del sistema eléctrico cubano es el deterioro de sus centrales termoeléctricas.
Muchas unidades acumulan varias décadas de explotación y requieren mantenimientos frecuentes.
Las averías en plantas como Felton, Antonio Guiteras, Renté y Nuevitas han contribuido repetidamente a reducir la capacidad disponible.
A eso se añade la escasez de combustible que limita la generación distribuida y otras instalaciones diseñadas precisamente para cubrir parte del déficit cuando las grandes termoeléctricas salen de servicio.
Gobierno y críticos discrepan sobre las causas
El Gobierno cubano responsabiliza fundamentalmente a las sanciones estadounidenses por las dificultades para adquirir combustible, piezas y financiamiento.
Miguel Díaz-Canel ha defendido reiteradamente esa explicación y sostiene que el embargo constituye el principal obstáculo para estabilizar el sistema.
Críticos y economistas independientes apuntan también a otros factores, como décadas de falta de inversión, mantenimiento insuficiente, envejecimiento de la infraestructura y decisiones económicas del propio Gobierno.
El resultado, independientemente del debate sobre las causas, es un sistema con escasa capacidad de reserva y vulnerable a cualquier avería.
Los apagones se convierten nuevamente en detonante de protestas
La electricidad ha sido uno de los principales detonantes de manifestaciones sociales en Cuba durante los últimos años.
Los apagones estuvieron entre las causas inmediatas que precedieron a algunas de las protestas del 11 de julio de 2021, y desde entonces los cacerolazos y concentraciones por falta de electricidad se han repetido en diferentes provincias.
El patrón suele comenzar con un corte prolongado y terminar con vecinos saliendo a balcones o calles para exigir el restablecimiento del servicio.
En algunos episodios se suman demandas relacionadas con alimentos, agua y condiciones de vida.
Las cacerolas vuelven a escucharse en el corazón de La Habana
El reporte de la calle N adquiere especial relevancia porque coincide con manifestaciones en otros sectores de Plaza de la Revolución.
Mientras residentes del Vedado golpeaban cazuelas después de más de 24 horas sin electricidad, vecinos de El Fanguito también salían a protestar y en Lawton se denunciaban apagones cercanos a las 48 horas.
La sucesión de episodios muestra cómo la crisis energética está trasladando el descontento desde los hogares hacia el espacio público.
Por ahora no se han reportado incidentes graves relacionados con el cacerolazo de la calle N.
Pero la protesta vuelve a dejar una señal difícil de ignorar: los apagones prolongados están aumentando la presión social incluso en zonas céntricas de La Habana que durante años estuvieron relativamente protegidas de los cortes más severos del país.
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Cacerolazo en el Vedado tras más de 24 horas sin electricidad: crecen las protestas por apagones en La Habana
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Vecinos de la calle N habrían protagonizado un cacerolazo tras más de 24 horas sin luz, en otra jornada de protestas y fuertes apagones en La Habana.
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