Dicen que a Leonardo González le robaron lo más preciado que tenia. Un Jeep de los años 50 del pasado siglo.
Para continuar, suscribite a americateve. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEDicen que a Leonardo González le robaron lo más preciado que tenia. Un Jeep de los años 50 del pasado siglo.
Leonardo no es un guía de ningún museo del automovilismo en el que se exhiban las deidades de tiempos pasados. Es un común mortal de un barrio rural de pocas casas. Vive exactamente en Piedra Gorda, Nicaro, Holguín, Cuba, muy cerca del camino por el que descendían las piedras de níquel para ser trasladadas hasta la fábrica que vio pasar sus mejores años.
No es el bosque de Sherwood pero igual está saturado de malandrines. Mientras este lugareño alimentaba a sus escasos animales en el fondo de su patio, un grupo de hombres no identificados, seguramente de cerca, porque los rateros casi nunca vienen de lejos, empujaron su jeep cincuentero para arrancarlo a lo lejos sin hacer ruido y poder robárselo.
A Leonardo ni siquiera le pasó por la mente dar parte a la policía porque tiene el criterio de que la propiedad privada no es un objetivo a preservar por parte de quienes poco saben de la ley y mucho menos les importa el orden.
Finalmente Leonardo regateó el rescate, logró bajarlo a 4 Mil CUC, unos 100 mil pesos cubanos, toda una fortuna. Por suerte por trabajar duro en la finca que heredó de su padre, la cual fue reducida después de la Reforma Agraria, la víctima disponía del dinero para salvar su jeep, otro tesoro que le dejaron sus antepasados, obviamente comprado antes de 1959.
Leonardo, tuvo que trasladarse hasta otro municipio donde su jeep le esperaba en medio de un monte.
Otros relatos dan cuenta de que esta practica esta extendida en medio de la impunidad, especialmente en zonas alejadas del centro de las ciudades, donde te pueden secuestrar desde un cerdo hasta un caballo.
La delincuencia está a la orden del día. Aunque el modo de operar sea termómetro de la pobreza, el calificativo sigue siendo el mismo: crimen organizado. Ya no sólo se roban y se matan las vacas, ahora se roba cualquier objeto de valor.
Una anciana que preside en el barrio de Leonardo una tertulia improvisada asegura que después de todo los ladrones no son tan malos pues exigen como rescate la mitad del precio real de lo que se han robado.
Cuando los ladrones comienzan a no ser tan malos, algo peor está pasando. No se trata de Robin Hood ni de un personaje literario. Es impropio ser tan ingenuos. La reconstrucción del tejido social de un país demora décadas en lograrse. Dios repita el aviso cuando estemos confesados.
FUENTE: HAVANA TIMES.
FUENTE: Sánchez Grass / Americateve.com
Suscribite a nuestro Newsletter