Cuba enfrentará nuevos retos energéticos, incluyendo la posibilidad de apagones totales de más de 72 horas y mayores exigencias para el uso de fuentes renovables, según lo dispuesto en el Decreto 110/2024 del Consejo de Ministros.
La norma, publicada este martes en la Gaceta Oficial de la República, establece regulaciones para el control eficiente de los recursos energéticos y las fuentes renovables, en respuesta a la creciente fragilidad del sistema eléctrico nacional.
Apagones planificados y sostenidos
El Artículo 40.1 del decreto establece que el ministro de Energía y Minas podrá proponer un régimen especial de contingencia eléctrica al Consejo de Ministros cuando el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) no pueda satisfacer la demanda con su capacidad actual de generación.
Este régimen incluiría interrupciones planificadas del servicio eléctrico por más de tres días consecutivos.
El Consejo de Ministros tendrá 48 horas para aprobar o rechazar la propuesta, según el apartado 2 del mismo artículo.
Exigencias a actores económicos
El Artículo 4.1 impone requisitos estrictos para inversiones nuevas, remodelaciones o cambios tecnológicos, incluyendo el uso de tecnologías eficientes y el aprovechamiento de arquitectura bioclimática. Además, los planes de consumo eléctrico durante el horario pico serán obligatorios para todos los actores económicos.
Por otra parte, las multas por incumplimientos varían según el tipo de entidad. Las estatales enfrentarán sanciones de entre 2,500 y 5,000 pesos cubanos, mientras que las no estatales y las modalidades de inversión extranjera pagarán entre 15,000 y 20,000 pesos. En ambos casos, las multas se cubrirán con el patrimonio personal o institucional, según corresponda.
Restricciones adicionales
El decreto también detalla infracciones relacionadas con el uso de climatización y refrigeración, exigiendo temperaturas superiores a los 24°C en locales no tecnológicos y garantizando la hermetización de áreas climatizadas. Además, regula el uso de tarjetas prepagadas para combustible, penalizando prácticas inadecuadas como la falta de control sobre las mismas o saldos anormalmente altos.
Un desafío nacional
La implementación de estas medidas refleja la crisis energética que enfrenta el país, agravada por problemas de infraestructura y falta de capacidad de generación. Si bien las regulaciones buscan mejorar la eficiencia y promover el uso de energías renovables, también imponen nuevas responsabilidades y costos para los consumidores, especialmente los grandes usuarios.
Con esta normativa, el gobierno cubano busca mitigar el impacto de los apagones, garantizar el suministro eléctrico y fomentar un cambio estructural hacia el uso de fuentes de energía sostenibles. Sin embargo, estas medidas suponen un desafío significativo tanto para la población como para las empresas en un contexto económico ya complicado.