La visita de cuatro días del directivo se produce luego de meses en los cuales decenas de beisbolistas cubanos abandonaron sus equipos para emigrar y buscar contratos con clubes profesionales o en las Grandes Ligas de Estados Unidos, un país que impuso sanciones a la nación caribeña y tiene restricciones en cuanto a las relaciones deportivas.
Uno de los resultados de esta visita es “lograr un plan legal para que permita a los peloteros salir y ser protegidos”, dijo Fraccari durante una conferencia de prensa. “Yo estoy aquí para abrir puertas y no para cerrarlas”, agregó.
El funcionario no dio detalles sobre cómo serían esos contratos o el alcance que tendrían, pero indicó que ligas como las de Corea del Sur o Japón podrían recibir a los cubanos y también podrían participar en los campeonatos nacionales de la isla.
En octubre del año pasado, la mitad del seleccionado de la Sub-23 —una media docena de talentos— abandonó la Copa del Mundo disputada en México y los atletas viajaron a Estados Unidos en busca de oportunidades con equipos de dicho país. El béisbol en la isla, que hace tiempo era el deporte más popular entre los habitantes y que cuenta con una cantera de jóvenes salidos de los barrios y los clubes locales, atraviesa un momento de baja.
Señaló que la confederación mundial trabaja para que no vuelva a suceder la tensa situación en torno a las dificultades y retrasos entrega de visas para que atletas cubanos de esta disciplina puedan participar en competencias en Estados Unidos, tal como sucedió a mediados del año pasado con el Preolímpico de Béisbol de Las Américas en Florida.
Según Fraccari cualquiera sea el país organizador de un evento tiene que garantizar que los atletas obtengan sus permisos para entrar la nación sede de las competencias.
FUENTE: Associated Press