La fila llegaba hasta la esquina y se movía con desesperante lentitud. No estaban vendiendo huevos, ni papas. Ni siquiera se trataba de una cola para solicitar un visado. Los que aguardaban solo querían acceder al cajero automático, el único que funcionaba la tarde del pasado sábado en los alrededores del Parque Central de La Habana.
A pocos días para que las tarjetas MasterCard puedan usarse en Cuba, muchos se preguntan cómo se enfrentará la red bancaria cubana al aumento de la demanda de dinero si apenas puede mantener a flote su servicio para los usuarios nacionales y los turistas.
La congestión frente a los cajeros crece a pesar de que hay solo 1,3 millones de tarjetas magnéticas emitidas en el país y que por el momento solo pueden obtenerlas jubilados, clientes con cuentas en pesos convertibles, empresas que tengan contratos con el banco, trabajadores por cuenta propia y colaboradores en el exterior. El resto de la sociedad sigue dependiendo en exclusivo del papel moneda.
"Cuando el tema es el baro la gente echa humo por las orejas", sentencia un joven cuya noche de sábado pendía de un hilo por culpa del congestionado cajero. A pesar de que este fin de semana la temperatura bajó en la ciudad, nadie parecía dispuesto a moverse del lugar antes de obtener sus billetes.
A la escasez de terminales se une el deficiente funcionamiento del sistema, afectado por cortes eléctricos, frecuentes caídas de la conexión del ATM con el banco y falta de efectivo.
Casi la totalidad de los trabajadores por cuenta propia ofertan sus servicios a través del pago en efectivo. El uso de un terminal de punto de venta (TPV) para la lectura y pago con tarjetas, también conocido como POS, solo está disponible en negocios privados con grandes recursos y evidente respaldo oficial.
En la red de comercio estatal, el panorama es diferente pero tampoco muy halagüeño. Aunque existen TPV en la mayoría de los grandes almacenes y tiendas en divisas, su servicio es inestable y lento. "Cuando llega un cliente a pagar con tarjeta, la cola se para por minutos, porque a veces la comunicación con el banco está caída y hay que intentarlo varias veces", explica una cajera del concurrido mercado de la calle 70 y 3ra en Miramar.
FUENTE: 4ymedio.com