Varios documentos oficiales aseguran que, como Juan Almeida y Raúl Castro, Fidel será sepultado en su comandancia de la Sierra Maestra, allá en La Plata, en las estribaciones del Pico Turquino. Pero eso pudo cambiar porque creo recordar que en una de mis visitas a Birán, la casa natal de los Castro, uno de los guías, señalando a un sitio inexistente, como un vidente en trance de predicción profetizó: "Aquí, junto a los de su madre Lina, reposarán los restos del Comandante en Jefe".
Con esto quiero decir que Santa Ifigenia no es elección; Fidel Castro, no va a competir con Martí. Y si alguien vio que reparaban el histórico cementerio santiaguero, no será para enterrar a Fidel sino porque este 28 de enero se conmemora el 162 aniversario del nacimiento del Apóstol.
Ahora bien, no tengo bola de cristal y vivimos tiempos especiales; pero también existe la opción no determinada y es que en uno de esos almuerzos familiares de domingo en la Rinconada (casa de Raúl Castro) donde se decide el destino de Cuba, la familia Castro (que representa al Estado, a la Nación y al Gobierno) disponga darle a Fidel un íntimo funeral y discreta sepultura. Ya no es Jefe de Estado, ya no es el Primer Secretario del Partido; entonces, tampoco sería una violación de lo establecido, una muerte callada, y como en las novelas negras cargadas de injusticia, Fidel Castro quedaría como el único muerto que jamás falleció. Borrarían de un plumazo mil programas pregrabados y epitafios redactados. Total, si, como decía mi abuela antes de ponerse a rezar, la realidad siempre supera la fantasía.
FUENTE: Juan Juan Almeida/Martí Noticias