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Fidel Castro

Esperando la carroza

Cualquier despliegue policial es una razón para la sospecha ciudadana sobre la muerte de Fidel Castro. No son pocos los que se apertrechan de bebidas alcohólicas pues, 'de seguro las desaparecen cuando den la noticia'.

JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ


La expresión se ha vuelto divertidamente irrespetuosa en los últimos tres días. El rumor de que Raúl Castro, a través del Centro Internacional de Prensa (CIP), había convocado una conferencia de prensa para la mañana del 9 de enero, desató entre la población las más diversas lucubraciones en torno al motivo único de la supuesta convocatoria: anunciar el deceso de su hermano.

Ni siquiera desmentida la conferencia, por el propio CIP, se ha podido detener la avalancha de "libertinaje" —entendiendo la sacralidad, casi inverosímil, de Fidel Castro— con que se abordan cada una de las conjeturas al respecto. En las esquinas de los barrios no hay rostros graves, ni voces quebradas, ni gestos afectados.

La realidad es que mientras la opinión pública internacional se pregunta: "¿cómo acogerá el mundo este deceso?", en Cuba todo gira alrededor de otra cuestión muy distinta: "¿desde hace cuánto se ha ocultado este deceso?".

Tampoco resultan pocos los que afirman estar en contacto, "como nunca y en directo", con familiares en el exterior que "están al tanto de la noticia". Cosa esta contradictoria porque la proliferación de "la antena", a la que cariñosamente los cubanos llamamos "el Canal Educativo 3", ha resultado en alternativa informativa, aunque a discreción. Todo cubano, si no la alquila, tiene un vecino que sí y dispuesto, al menos, a mantenernos informados con las noticias de los canales 23 y 51, de allende a 90 millas.

Para Luis, taxista de la terminal 3 del Aeropuerto Internacional en La Habana —y como le informa a dos turistas incrédulos—, "'la cosa' ya ocurrió. De eso estoy convencido... igualito que cuando lo de Chávez. Solo que están preparando el escenario para que no haya bele bele, porque como dice el dicho: 'tranquilidad viene de tranca'".

Pero siendo justos, los rumores tanto de la gravedad médica como de la ocultación del deceso, se originaron desde mucho antes, con la llegada a Cuba del primero de "los cinco". Para quien expresara la máxima: "solo les prometo una cosa: volverán", no haber participado en los protocolos de rigor —que él mismo impusiera, más allá de sus potestades como mandatario— ha resultado en un detalle significativo que ninguna agencia de prensa extrajera ha pasado por alto.

Que tampoco acudiera a la llegada de los últimos tres, o que no reflexionara en referencia a las declaraciones de Obama del pasado 17 de diciembre, fundamentaron estas teorías.

"Puede parecer un poco paranoico, pero la presentación, el propio día 9, del nuevo portal web Cubacusa, que dicen servirá como plataforma sobre el desarrollo del conflicto entre Cuba y Estados Unidos, es una señal".

La argumentación es de José Carlos, webmaster de una de las entidades auditoras subordinada a Contraloría de la República. "Para mí el deceso no ha ocurrido, pero los últimos acontecimientos indican que, al menos, su condición de salud es irreversible".

"Este nuevo sitio de Cubacusa supone mantener vivo un conflicto en el que ya ningún cubano cree, mucho menos después del 17 de diciembre. Se necesita todavía un enemigo exterior que funcione como distracción para eclipsar cualquier sobresalto nacional cuando ocurra lo inevitable. Mantener vivo ese conflicto no puede hacerlo Raúl Castro de manera frontal porque, políticamente, no le conviene quedar como enemigo de un restablecimiento de relaciones que los cubanos llevan pidiendo a gritos en las últimas dos décadas. Obama le ha dado un jaque mate al Gobierno de La Habana que lo obliga a pensar con sumo cuidado cualquier decisión".

Las preocupaciones actuales de los cubanos, activadas por los recientes rumores, se distancian de modo significativo de aquellas formuladas hace treinta años, cuando la pregunta retórica era: "¿cuál será el destino de Cuba, como nación, cuando Fidel Castro, de algún modo y por cualquier razón, no esté en el poder?"

Las preocupaciones de ahora cristalizaron en 2007, con el inicio de las "reformas" de su hermano. El destino "como nación" dejó de ser la premisa. Ahora la cuestión es individual: "¿en qué medida perjudica o no a mi negocio que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se normalicen?".

Aunque pueda parecer increíble, para una Cuba que solo conocía de relaciones económicas reales con la URSS, Venezuela y China, los dueños de restaurantes y cafeterías de lujo no ven con buenos ojos que mañana los grandes emporios de comida rápida se conviertan en la competencia dentro de la Isla.

Lo cierto es que desde hace tres días, y como nunca, todos están atentos al Noticiero Nacional de Televisión. Esperando la carroza; cualquier señal que indique lo que supone para los cubanos, y para el mundo, el más grande acontecimiento del hemisferio.

Y cuenta, por qué no, hasta el relato de un turista, profesor de español en una universidad inglesa, mientras comparte una cerveza en el Siete Mares: "tal vez suceda como en España cuando Franco murió... inmediatamente quitaron las revistas panfletarias de los estanquillos y se colocaron revistas pornográficas".

Cierta o no la anécdota, la metáfora no está mal.

FUENTE: diariodecuba.com

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