La historia de Felicia Pérez pudiera estar entre las páginas de las novelas de Alejo Carpentier, uno de los más grandes escritores cubanos de todos los tiempos, de quien fuera su secretaria.
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SUSCRIBITELa historia de Felicia Pérez pudiera estar entre las páginas de las novelas de Alejo Carpentier, uno de los más grandes escritores cubanos de todos los tiempos, de quien fuera su secretaria.
Ella es una mujer del “Reino de este Mundo” que ya no cree en la “La Consagración de la Primavera” y mucho menos en la primavera revolucionaria.
Felicia tiene 77 años y vive entre ruinas en su maltrecha casa de San Agustín en La Habana.
Para nadie es un secreto que la ayuda que recibe Felicia, y otros cientos de cubanos como ella, derivada de la asistencia social es absolutamente insuficiente. Literalmente no le alcanza ni para las medicinas.
La cubana debió abandonar su trabajo antes de tiempo para dedicarle tiempo a su hermano, uno de los pacientes psiquiátricos que estuviera entre las víctimas en 2010 del Hospital Mazorra donde unos 26 pacientes murieron de hambre y frio.
La anciana cubana que cuenta haber trabajado para Alejo Carpentier desde el momento en el que cumplió 17 años, se siente tan desamparada como cualquiera de los personajes construidos por el prestigioso autor cuando se refería a la esclavitud y la pobreza.
Sólo que estamos en el siglo XXI y la miseria que se vive en Cuba hubiese estrangulado hasta al mismísimo “Realismo Mágico”.
FUENTE: Redacción - Americateve.com / reportaje Rolando Nápoles
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