Los terremotos que estremecieron el oriente cubano no provocaron ninguna muerte, pero sí varios heridos, entre ellos, una niña de sólo cinco años de edad y una mujer de 48 en Pilón, Granma, así como severos daños en viviendas e infraestructuras estatales.
Directivos del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas de Cuba advirtieron que estos temblores podrían tener réplicas en los próximos meses y hasta la ocurrencia de un terremoto de mayor magnitud en la isla.
El Servicio Sismológico Nacional de Cuba registró más de 300 réplicas, 15 de ellas perceptibles por la población, que estuvieron entre 2.5 y 5.9 grados de intensidad, del terremoto ocurrido al sureste de Pilón, en Granma, de magnitud 6.7 en la escala de Richter, que había sido precedido por un sismo premonitorio de magnitud 6.0.
Este fue el sismo perceptible No. 13 de este año 2024 en Cuba. Además de Granma, los reportes de perceptibilidad de este terremoto se sintieron en Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín y Ciego de Ávila.
En Pilón, Granma, la zona más afectada por este sismo, se reportan al menos tres derrumbes totales y más de 200 afectaciones parciales, entre ellos, El Faro Vargas, conocido como Faro de Cabo Cruz, con 153 años de existencia en el municipio de Niquero.
Los daños también fueron en líneas principales y transformadores eléctricos, y caída de postes, entre otras afectaciones, y el deslizamientos de tierra en zonas montañosas.
El Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas afirmó que en las últimas 24 horas se mantenían las réplicas en la zona, sureste de Pilón, en la provincia de Granma, y reportan un total de 885 sismos en la zona.
El terremoto de 6.7 grados en el oriente de Cuba ha sido considerado por científicos como uno de los más potentes de la región en el último medio siglo.