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La Ley de Ajuste Cubano ante la nueva política de Estados Unidos

El anunciado giro en la política de Estados Unidos hacia Cuba ha renovado las interrogantes sobre la permanencia de la Ley de Ajuste Cubano (CAA) y los generosos beneficios migratorios que cada año reciben miles de personas llegadas desde la isla.

¿Podrá mantenerse en pie una ley cuya esencia es proteger como refugiados políticos a ciudadanos que huyen de un régimen comunista si EEUU consigue normalizar las relaciones entre ambos países? ¿Está dispuesto el Congreso a preservar una de las reliquias legislativas de la Guerra Fría cuando un elevado por ciento de los beneficiados que se declaran víctimas en fuga y reciben por ello estatus de residente legal, terminan poco tiempo después visitando con regularidad el país de sus desdichas previas?

Establecida en 1966, la CAA permite a todos los nacionales cubanos obtener residencia permanente al año y un día de estar en territorio estadounidense. Su aprobación fue en su momento un enorme alivio para miles de cubanos que habían logrado salir de la isla pero se hallaban en un limbo legal, sin poder establecerse con carácter definitivo en EEUU.

Pero las circunstancias políticas que le dieron vida quedaron atrás hace mucho tiempo.

Aunque el anuncio hecho la pasada semana por el presidente Barack Obama reanimó inevitablemente el debate sobre la suerte de la CAA, la legislación estaba ya en la mira de los congresistas cubanoamericanos, activistas comunitarios y analistas políticos, e incluso el influyente diario Chicago Tribune había cuestionado su validez tras la reforma migratoria implementada por Raúl Castro en enero del 2013.

"La ley debe continuar existiendo para las víctimas de la represión política en Cuba y para proteger a personas y familias que vean en peligro su seguridad, no para los refugiados económicos", observa Curbelo. "El abuso de esta ley es inaceptable".

Estadísticas perturbadoras

Las estadísticas de la inmigración cubana son realmente perturbadoras. Un total de 134,758 cubanos llegaron por vías ilegales a EEUU para acogerse al estatus de refugiado durante la última década, el 67 por ciento de ellos a través de la frontera mexicana, según datos del Departamento de Seguridad Territorial (DHS) de Estados Unidos.

Entre 2005 y 2014, 118,997 cubanos llegaron por puntos fronterizos de México y Canadá, o entraron por aeropuertos con nacionalidad de un tercer país y solicitaron refugio político, mientras 15,761 lo hicieron en travesías marítimas y lograron tocar tierra firme.

Los cubanos que llegan por vías ilegales –por mar o cruzando las fronteras de México y Canadá- adquieren un estatus de refugiados que les concede derecho a recibir generosas ayudas en servicios médicos, sellos de comida y capacitación educacional por períodos de 6 meses a un año.


Éxodo masivo y silencioso

Las alarmas se han disparado especialmente con las cifras de los últimos dos años, luego que el gobierno cubano eliminara los permisos de salida y flexibilizara las alternativas para abandonar el país. Un éxodo masivo y silencioso está en marcha, a pesar de los esfuerzos de Washington por alentar solo una emigración legal y ordenada desde la isla.

"La imparable ola de inmigrantes cubanos hacia Estados Unidos es la prueba más fehaciente del fracaso de los acuerdos firmados luego de la crisis de los balseros de 1994", dijo el abogado de inmigración Willy Allen.

Bajo los acuerdos migratorios de 1994 y 1995, Estados Unidos se comprometió a entregar anualmente al menos 20,000 visas de inmigrante para favorecer la reunificación familiar y desestimular las salidas ilegales de cubanos. La Sección de Intereses (USINT) en La Habana ha cumplido con ese compromiso, pero no ha podido detener la avalancha. Solo por puntos fronterizos llegaron este año 22,567 cubanos.

Los acuerdos dieron también como fruto la orden administrativa popularmente conocida "pies secos, pies mojados", que permite recibir un "parole" y ajustar su estatus a quienes logren tocar físicamente tierra estadounidense. Los interceptados en alta mar son repatriados a la isla.

Allen considera que el gobierno cubano concibió su reforma migratoria del 2013 en función de aprovecharse de la Ley de Ajuste Cubano.

Beneficios de la "ley asesina"

Aunque el aparato propagandístico del gobierno cubano la ha calificado durante años como "ley asesina" y exige su derogación para detener la emigración ilegal, la reforma migratoria cubana de 2013 permite a los residentes en la isla permanecer por 24 meses en el extranjero y beneficiarse de los privilegios migratorios en territorio estadounidense, sin que medie ningún requisito adicional para su retorno al país.

De acuerdo con datos del Ministerio del Interior, del total de 184,787 cubanos que lograron viajar al extranjero durante el 2013, un 55.2 por ciento no regresó al país al cumplirse el año. La tercera parte de los viajeros, 66,510 personas, vinieron a EEUU.

La espiral de llegadas tiene mucho que ver con la naturalización de más de 180,000 cubanos como españoles al amparo de la Ley de la Memoria Histórica, conocida como Ley de Nietos, vigente desde el 2008. La crisis española ha empujado a miles de los llamados "cubañoles" a aprovechar la flamante ciudadanía obtenida para viajar a EEUU sin los requerimientos de visado y radicarse en este país por su condición de haber nacido en Cuba.

Solo en el pasado año fiscal, que concluyó el 30 de septiembre, unos 9,700 cubanos llegaron al Aeropuerto Internacional de Miami con pasaporte español o de otra nacionalidad europea y pidieron luego acogerse a la ley.

El futuro de la Ley de Ajuste

Aunque Allen piensa que la CAA tendrá vida por al menos tres años en dependencia del ritmo de las transformaciones internas en Cuba, sí cree que las autoridades de Inmigración pudieran derogar provisiones administrativas que facilitan la obtención de "parole".

El abogado se refiere a un memorando titulado "Clarificación de Elegibilidad para la Residencia Permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano", emitido por el Servicio de Inmigración y Naturalización el 26 de abril de 1999. La orden administrativa permitió a los cubanos que arribaban por cualquier punto de EEUU recibir un "parole" y ser elegibles para ajustar su estatus como residente legal por la CAA, pues hasta ese momento miles se encontraban en un limbo migratorio.

Aunque entre la comunidad cubana del sur de la Florida se han levantado voces para derogarla o modificarla, lo cierto es que la legislación es un privilegio conquistado que los cubanos no desean perder como minoría en EEUU. El sondeo de la Universidad Internacional de la Florida Cuba Poll 2014 reveló que mientras el 52 por ciento de los encuestados en el condado Miami-Dade está contra el embargo, el 86 por ciento sigue a favor del "ajuste migratorio".

Pero cualquier cambio tendrá que decidirlo el Congreso. En el 2012, una propuesta de modificar la CAA mediante la anulación de la residencia permanente a los refugiados cubanos que visiten su país natal durante los cinco años siguientes a su entrada en EEUU no prosperó en la Cámara de Representantes.

El próximo enero, delegaciones de La Habana y Washington se sentarán a la mesa de negociaciones para reanudar las charlas migratorias en la capital de la isla en el primer contacto de alto nivel entre ambos gobiernos como parte del proceso de normalización previsto. Será un momento ideal para definir las coordenadas que regirán a partir de ahora la relación bilateral y tantear el futuro de la ley.

Originalmente publicado en: YAHOO!

FUENTE: De Wilfredo Cancio Isla/ESPECIAL | Yahoo Noticias

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