El secretario de Estado citó a Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha, y acusó a La Habana de impulsar una extensa red de influencia política regional en curso.
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SUSCRIBITEEl secretario de Estado afirmó que Cuba es el único país que ha logrado infiltrar y mantener espías de manera sistemática dentro del aparato gubernamental de Estados Unidos
El secretario de Estado citó a Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha, y acusó a La Habana de impulsar una extensa red de influencia política regional en curso.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó al régimen cubano de haber desarrollado durante décadas una estrategia sistemática de espionaje e influencia dentro de las instituciones estadounidenses.
Durante una entrevista en el programa My View with Lara Trump, de Fox News, Rubio afirmó que Cuba es “el único país que ha implantado espías de forma sistemática” en el aparato gubernamental de Estados Unidos.
Las declaraciones fueron difundidas por el Departamento de Estado tras la presentación del informe Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, publicado el 20 de julio de 2026.
Montes fue arrestada en septiembre de 2001. Un año después se declaró culpable de conspiración para cometer espionaje y fue sentenciada a 25 años de prisión.
De acuerdo con el FBI, la exanalista entregó secretos estadounidenses a Cuba, reveló las identidades de cuatro agentes encubiertos y actuó principalmente por motivaciones ideológicas, sin recibir pagos más allá del reembolso de algunos gastos.
Fue liberada en enero de 2023 después de permanecer más de dos décadas encarcelada.
Rubio calificó su infiltración como uno de los mayores fracasos de contrainteligencia registrados por Estados Unidos.
El segundo caso citado fue el de Víctor Manuel Rocha, exembajador estadounidense en Bolivia y antiguo funcionario del Consejo de Seguridad Nacional.
Rocha admitió que actuó clandestinamente a favor del Gobierno cubano durante décadas. En abril de 2024 fue condenado a 15 años de prisión, una multa de 500.000 dólares y tres años de libertad supervisada.
El Departamento de Justicia indicó que el exdiplomático recibió la pena máxima correspondiente a los delitos por los que se declaró culpable.
En 2026, las autoridades estadounidenses iniciaron además un proceso civil para intentar revocar su ciudadanía, alegando que Rocha ocultó su relación con el régimen cubano durante su naturalización.
Más allá de los casos documentados de espionaje, Rubio acusó al Gobierno cubano de participar en redes internacionales destinadas a promover protestas, campañas ideológicas y acciones de desestabilización.
El funcionario vinculó esa supuesta estructura con las manifestaciones de 2020, el movimiento Antifa, el activismo propalestino en universidades estadounidenses y las protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
También aseguró que algunos de los manifestantes que participaron en las protestas posteriores al arresto de Nicolás Maduro reaparecieron después en movilizaciones contra las autoridades migratorias.
Estas vinculaciones fueron presentadas por Rubio como parte de una red organizada y financiada. Sin embargo, durante la entrevista no detalló nuevas causas judiciales o pruebas independientes que demostraran una coordinación directa de Cuba con cada uno de esos movimientos.
Rubio sostuvo que numerosas insurgencias comunistas que desestabilizaron gobiernos latinoamericanos durante los últimos 40 o 50 años recibieron apoyo, entrenamiento o influencia política procedente de Cuba.
El informe del Departamento de Estado acusa a La Habana de desplegar durante casi siete décadas operaciones de espionaje, propaganda y penetración ideológica dentro y fuera de Estados Unidos.
El documento también señala la existencia en Cuba de instalaciones de inteligencia presuntamente vinculadas con China y Rusia, capaces de recopilar información sobre territorio estadounidense.
El canciller cubano Bruno Rodríguez calificó el documento como una “falacia” y acusó a Washington de utilizar esas denuncias para justificar su política de sanciones y una posible agresión contra la isla.
Miguel Díaz-Canel también rechazó las acusaciones y denunció lo que definió como una campaña “neomacartista” contra Cuba. El gobernante afirmó que su país nunca ha intentado perjudicar al pueblo estadounidense ni amenazar la seguridad nacional de Estados Unidos.
La respuesta de Díaz-Canel ocurrió en medio de una nueva escalada de tensiones entre Washington y La Habana, marcada por sanciones, restricciones energéticas y acusaciones cruzadas de espionaje e injerencia política. Reuters confirmó el rechazo público del Gobierno cubano al informe.
Ante las críticas de quienes consideran que el informe busca crear temor para justificar medidas más agresivas, Rubio aseguró que su contenido está basado en hechos y desafió a sus detractores a refutarlo.
El secretario de Estado afirmó que la inteligencia cubana se beneficia de simpatizantes ideológicos situados en universidades, organizaciones sociales y otros espacios influyentes de la sociedad estadounidense.
La controversia reabre el debate sobre el alcance de las operaciones de inteligencia de Cuba en Estados Unidos y sobre la diferencia entre simpatía política, activismo legítimo y colaboración clandestina con un Gobierno extranjero.
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