Meliá se suma al éxodo empresarial que golpea al turismo cubano
La cadena española Meliá Hotels International anunció este miércoles el cese inmediato de sus operaciones en 15 hoteles de Cuba, convirtiéndose en la empresa hotelera extranjera más importante en abandonar negocios vinculados al conglomerado militar GAESA desde la entrada en vigor de las nuevas sanciones de la administración de Donald Trump.
La decisión representa uno de los golpes más severos para el sector turístico cubano en años y aumenta la presión sobre una de las principales fuentes de divisas del régimen.
El ultimátum de Washington fuerza la salida
La compañía comunicó oficialmente la medida a través de su filial portuguesa Ilha Bela, argumentando que la decisión responde a circunstancias regulatorias y legales derivadas de las nuevas restricciones estadounidenses.
Los hoteles afectados estaban vinculados a Gaviota
Entre las instalaciones que dejarán de ser operadas por Meliá figuran algunos de los complejos turísticos más conocidos del país, distribuidos entre La Habana, Varadero, Holguín y los principales cayos turísticos.
La medida afecta hoteles de las marcas Meliá, Paradisus, Sol e Innside que operaban bajo acuerdos con Gaviota, la principal empresa turística de GAESA.
Durante años, Meliá fue considerada la compañía hotelera extranjera con mayor presencia en Cuba, administrando decenas de instalaciones en asociación con entidades estatales cubanas.
La crisis energética y la caída del turismo aceleraron el problema
La empresa reconoció que gran parte de los hoteles afectados se encontraban prácticamente paralizados debido a la profunda crisis que atraviesa el país.
Los constantes apagones, la escasez de combustible, la caída de los vuelos internacionales y el desplome de la demanda turística han reducido drásticamente la ocupación hotelera durante los últimos meses.
La situación ha provocado que numerosas instalaciones permanezcan cerradas o funcionando a una capacidad mínima.
Iberostar y Blue Diamond también abandonan operaciones
La salida de Meliá se suma a una cadena de retiradas empresariales que ha ganado velocidad durante la última semana.
Iberostar confirmó recientemente el abandono de 12 hoteles vinculados a GAESA, mientras que la canadiense Blue Diamond Resorts anunció el cese de operaciones en 62 establecimientos y más de 12.900 habitaciones distribuidas por toda la isla.
A ello se añade la suspensión de vuelos directos entre Madrid y La Habana por parte de Iberia, otra señal del deterioro del mercado turístico cubano.
GAESA enfrenta la mayor presión económica de su historia
Las sanciones impulsadas por Washington colocan a GAESA en el centro de la ofensiva económica estadounidense.
El conglomerado militar controla una parte significativa del turismo cubano, incluyendo hoteles, marinas, agencias de viaje, puertos, comercios en divisas y sectores estratégicos de la economía nacional.
La salida de las principales cadenas hoteleras extranjeras amenaza directamente la capacidad del grupo para generar ingresos en moneda fuerte.
El turismo cubano entra en una etapa crítica
La industria turística de la isla ya mostraba señales de deterioro antes de la aplicación de las nuevas sanciones.
La llegada de visitantes internacionales se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas dos décadas y las perspectivas para 2026 apuntan a una nueva contracción.
Con la salida de Meliá, Iberostar y Blue Diamond, el modelo de gestión hotelera extranjera que sostuvo durante años gran parte del turismo cubano enfrenta su mayor desafío desde la apertura económica impulsada en los años noventa.