Un grupo de cubanos reclutados por Rusia para combatir en la guerra en Ucrania ha comenzado a contar sus historias desde las cárceles ucranianas. Entre ellos, Ernesto Michel Pérez Albelaje reveló que fue engañado con falsas promesas de empleo y terminó convertido en “carne de cañón” en un conflicto que asegura no pertenece a los cubanos.
En un testimonio compartido por el periodista Mario J. Pentón, Pérez Albelaje relató que viajó con la promesa de trabajar en construcción y mantenimiento en Rusia. Sin embargo, tras firmar un contrato en la ciudad de Cherich y pasar por un breve entrenamiento físico, fue enviado directamente al frente de batalla.
“Me prometieron trabajar en búnkeres y hacer labores de mantenimiento, pero al poco tiempo me encontré en la línea de guerra, donde perdí a muchos compañeros”, contó desde su prisión en Ucrania.
El cubano relató que, pese a las garantías iniciales de que nunca serían enviados al combate, fueron utilizados como soldados sin preparación ni entrenamiento adecuado. “Los entrenamientos eran insuficientes y muchos de mis compañeros no lo soportaron. Nos decían que no iríamos al frente, pero nos llevaron igual”, añadió.
El caso de Pérez Albelaje no es aislado. Se estima que alrededor de 20.000 cubanos habrían sido reclutados para participar en la invasión rusa, muchos de ellos bajo contratos engañosos que ofrecían altos salarios y trabajos civiles.
El gobierno de Ucrania ha subrayado que no considera al pueblo cubano como enemigo, pero ha advertido que quienes se unan al ejército ruso deben enfrentar las consecuencias legales correspondientes.
Mientras tanto, familiares en Cuba viven en la incertidumbre. Yailin Yanes Jiménez, hermana del prisionero, confesó su angustia:
“No sabemos nada de mi hermano. Solo queremos que esté vivo y pedimos a las autoridades ucranianas que lo liberen o lo deporten a Cuba”.
Silencio y sospechas sobre el régimen cubano
Hasta ahora, el gobierno de La Habana ha evitado pronunciarse sobre la participación de ciudadanos cubanos en la guerra de Ucrania. Sin embargo, los testimonios y la organización de los viajes han despertado sospechas de que el régimen podría estar al tanto —e incluso facilitar— estos reclutamientos.
Una advertencia a los jóvenes
En su mensaje final, Pérez Albelaje lanzó una advertencia a los jóvenes cubanos que consideran unirse a este tipo de contratos:
“No se dejen engañar. No es una guerra nuestra. Podemos ganarnos la vida de otras maneras. No vale la pena perder la vida por promesas vacías”.
Con estas palabras, busca evitar que otros sigan el mismo camino que lo llevó de la ilusión de un trabajo en el extranjero a las trincheras de un conflicto ajeno y devastador.